Altos funcionarios del campeonato mundial de MotoGP visitaron el Autódromo Oscar y Juan Gálvez el lunes para supervisar los trabajos que se están llevando a cabo en preparación para el regreso de la serie a Buenos Aires en 2027.
Tras el Gran Premio de Brasil celebrado el fin de semana pasado en el Autódromo Ayrton Senna en Goiania, Carmelo Ezpeleta, CEO del Grupo de Entretenimiento Deportivo de MotoGP, y Carlos Ezpeleta, director deportivo, viajaron a la capital argentina para obtener una actualización sobre la transformación en curso en la pista.
Ezpeleta y su hijo visitaron el sitio de construcción en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez, que actualmente está en renovación, luego del lanzamiento de los planes en enero en el histórico escenario de Buenos Aires. Estuvieron acompañados por el presidente de AUSA, Juan Pablo Fasanella, y Orlando Terranova, presidente del grupo de desarrollo OSD, entre otros.
La construcción comenzó con la demolición de toda el área de garajes que se había construido para el regreso de la Fórmula 1 a Argentina en 1995. Desde entonces, el enfoque ha estado en la preparación estructural del sitio, con tareas que combinan demolición, movimiento de tierras y la colocación de nuevas cimentaciones.
En la próxima zona de paddock, se realizó un trabajo previo para la ubicación de las nuevas estructuras, mientras se avanzaba en la excavación y preparación de los nuevos edificios dentro del circuito.
Al mismo tiempo, la pista también está experimentando una importante transformación con trabajos para redefinir el diseño y adaptarlo a los estándares internacionales para albergar MotoGP a principios de 2027. Se llevó a cabo el fresado de la capa de asfalto existente, la demolición de bordillos, la eliminación de barreras y estructuras obsoletas. Además, se realizaron trabajos de movimiento de tierras en áreas estratégicas, incluyendo la recta opuesta y la sección entre las curvas 10 y 13, donde se planea un nuevo trazado.
La estabilización del suelo es uno de los aspectos técnicos más relevantes y cruciales destinados a asegurar la resistencia y durabilidad de la pista, un requisito esencial para lograr la certificación de Grado A.
El trabajo avanza a un ritmo constante y de acuerdo con el cronograma establecido, con el objetivo de completarse dentro de 12 meses desde su inicio en enero de este año, según la Secretaría de Deportes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
La nueva pista tendrá 4,3 km de longitud, con un ancho promedio de 14 metros y presenta 14 curvas a lo largo del circuito. Velocidades superiores a 300 km/h podrían alcanzarse en la recta durante el esperado regreso del campeonato mundial a Buenos Aires por primera vez desde 1999.


