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La mortalidad infantil aumenta en Argentina, rompiendo la tendencia de largo plazo

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El índice de mortalidad infantil en Argentina aumentó ligeramente, rompiendo una tendencia descendente de dos décadas. El aumento se debe a la disminución de las tasas de natalidad y a los recortes presupuestarios en el sector de la salud. El índice de mortalidad infantil pasó de 8 por cada 1,000 nacidos vivos entre 2022 y 2023 a 8.5 por cada 1,000 entre 2023 y 2024, lo que representa un aumento del 6.25%. Los expertos expresan preocupación por este incremento, ya que interrumpe una tendencia previa de disminución constante en Argentina. Según los expertos, esta situación se explica en gran parte por el aumento de la pobreza y su impacto en la salud, un fenómeno que se inició durante la pandemia de COVID-19 y se profundizó en los últimos años bajo las administraciones de los expresidentes Alberto Fernández y Javier Milei. La demógrafa Eleonora Rojas señala que la mortalidad infantil refleja las condiciones de vida generales y el acceso a la atención médica. Aunque Argentina ha registrado avances significativos en las últimas décadas, este aumento reciente ilustra la dificultad de mantener el progreso con el tiempo. La experta también advierte sobre un aumento de muertes infantiles que podrían haberse prevenido con los recursos médicos existentes, haciendo hincapié en la importancia de la atención prenatal y el seguimiento adecuado durante el primer año de vida. La cobertura de vacunación también es un factor crucial para prevenir enfermedades graves o fatales en la infancia. A pesar de un ligero repunte en 2024, mantener altos niveles de vacunación es fundamental. Las disparidades regionales siguen siendo significativas, reflejando que no todos los avances en salud llegan por igual a todas las partes del país. Los expertos subrayan la necesidad de reducir la pobreza, crear empleo y ampliar el acceso a la educación para mejorar las condiciones de vida y consolidar los logros en salud pública. Por tanto, el panorama para 2025 muestra señales mixtas, con una disminución significativa de la pobreza infantil pero con preocupaciones persistentes sobre la salud nacional.