La empresa Frisby España ganó la disputa de marca registrada en Europa y ahora está buscando millones en daños de Frisby Colombia, luego de un año de litigio. El tribunal le dio a la empresa española margen de maniobra en un conflicto que comenzó como una disputa técnica sobre propiedad intelectual y terminó convirtiéndose en un enfrentamiento corporativo de alto perfil. Con este respaldo judicial, Frisby España está pasando a la ofensiva: quiere que su rival colombiana pague por los daños que afirma haber causado la disputa.
Los tribunales europeos y españoles han estado reconociendo puntos clave a favor de Frisby España, especialmente en lo que respecta al derecho de usar la marca comercial en el mercado europeo. Esto le permite continuar sus actividades comerciales mientras se resuelven otros frentes del litigio.
Pero el movimiento más importante es otro. La empresa española ha presentado una demanda por daños, argumentando que el conflicto le causó pérdidas económicas, retrasos en su expansión y un golpe a su imagen. Según su argumento, la controversia afectó directamente a su negocio, desde la apertura de sucursales hasta su posicionamiento con clientes e inversores.
La cantidad de compensación aún no está definida, pero Charles Dupont, el representante legal de la empresa española, dijo a la emisora local Caracol Radio esta mañana que podría superar 1 millón de euros. En este sentido, Dupont reveló que Frisby España está buscando €500,000 por los meses en los que no pudo operar; €200,000 correspondientes a ganancias estimadas durante cuatro meses; y el pago total de los beneficios generados entre mayo y diciembre de 2025.
El conflicto se originó en Europa, donde Frisby Colombia, fundada en Pereira en 1977 y ahora una de las cadenas de pollo más conocidas del país, había registrado su marca en la Unión Europea años atrás. El problema es que nunca usó el nombre allí.
Esa falta de uso fue decisiva. La legislación europea permite cancelar una marca registrada si no se usa comercialmente durante un periodo prolongado. Con base en eso, Frisby España solicitó la cancelación del registro y logró despejar el camino para usar el nombre en ese mercado.
La empresa española argumenta que no solo defendió su derecho a operar, sino que también tuvo que hacerlo en un contexto adverso que afectó su desarrollo. Entre sus argumentos se encuentran los retrasos en la apertura de sucursales, los costos legales y el impacto negativo en su reputación. También alega que la empresa colombiana podría haberse beneficiado indirectamente de la exposición mediática del caso.
Será tarea de los tribunales determinar si esos daños existieron y cuánto valen. Esto requerirá informes económicos y un análisis detallado de lo que sucedió durante los meses de conflicto, pero ya se sabe que Frisby España ha presentado una contrademanda solicitando la restitución total de cualquier beneficio potencial que este conflicto haya podido generar para la marca colombiana.


