La Comisión de Investigación de la ONU sobre Siria documentó amplias violaciones principalmente contra las comunidades drusas y beduinas, incluidas ejecuciones, torturas, violencia de género y la quema de hogares.
Estos incidentes, llevados a cabo por múltiples actores, incluidas las fuerzas gubernamentales sirias y los grupos armados drusos, podrían constituir crímenes de guerra o incluso crímenes contra la humanidad, pendientes de una investigación más exhaustiva, dijo la Comisión.
La escalada en el gobernadorado del sur, también conocido como Suwayda, ocurrió tras la caída del régimen de Assad en diciembre de 2024.
«La escala y brutalidad de la violencia y las violaciones documentadas en Suwayda son profundamente angustiantes”, dijo el presidente de la Comisión, Paulo Sérgio Pinheiro.
«Es necesario ampliar los esfuerzos para perseguir la rendición de cuentas de todos los perpetradores, independientemente de su afiliación o rango, de manera urgente para reconstruir la confianza entre las comunidades afectadas, junto con un diálogo genuino para resolver las causas fundamentales”.
El informe se basa en más de 400 testimonios de sobrevivientes y testigos, con acceso otorgado por las autoridades sirias y visitas extensas a las áreas más afectadas.
El informe solicita acciones para prevenir la recurrencia de la violencia, garantizando la justicia y promoviendo esfuerzos de reconciliación y fortalecimiento de la confianza. También insta a la comunidad internacional a apoyar a las autoridades sirias en la implementación de estas recomendaciones y a los actores externos, incluido Israel, a detener acciones que puedan causar más desestabilización y daños civiles.





