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El Shiva de Koh Ker restaurado, un desafío científico llevado a cabo por el EFEO.

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Una obra fragmentada frente a una metodología científica rigurosa

Cuando los equipos de la EFEO intervinieron en el sitio de Koh Ker, la estatua se redujo a miles de fragmentos dispersos. Se recogieron más de 10,000 piezas, incluyendo alrededor de 2,750 elementos esculpidos identificados y documentados.

Ante este estado de fragmentación extrema, la EFEO inició una fase de trabajo preparatorio en profundidad entre 2012 y 2019. El objetivo era claro: transformar un conjunto de restos inestables en un corpus científico estructurado.

«Estas investigaciones transformaron miles de fragmentos vulnerables en un corpus documentado y explotable», destaca la EFEO.

La EFEO, pilar de la coordinación científica

La EFEO no se limitó a intervenir en el terreno. También se encargó de la dirección científica del proyecto, estructurando los datos, coordinando los socios y definiendo las elecciones metodológicas.

Bajo la dirección de Éric Bourdonneau, la institución estableció una base de datos que integraba levantamientos, fotografías y modelizaciones digitales. Este trabajo permitió identificar cerca de 700 conexiones entre fragmentos, abriendo el camino a una reconstrucción parcial de la obra.

Este papel de coordinación se extendió también a la creación de un comité científico y técnico encargado de validar las orientaciones del proyecto.

La contribución decisiva de las tecnologías digitales

Una de las principales contribuciones de la EFEO fue la integración de herramientas digitales en el proceso de restauración.

Cada fragmento fue escaneado en tres dimensiones, lo que permitió probar virtualmente los ensamblajes. Este enfoque limitó las manipulaciones físicas y permitió verificar las hipótesis antes de cualquier intervención.

Gracias a estos análisis, entre el 70 y el 75 % de la superficie del torso pudo ser reposicionada, haciendo técnicamente posible la operación.

Una ingeniería experta al servicio de la estabilidad

La fase operativa, llevada a cabo a partir de 2019 en Angkor Conservation, se basó en elecciones técnicas precisas.

La EFEO supervisó la creación de una estructura interna de metal, organizada alrededor de un núcleo central anclado en una base de acero. Este dispositivo asegura la estabilidad del conjunto de manera discreta.

Los fragmentos se consolidaron con varillas metálicas y se ensamblaron con morteros adaptados, compuestos principalmente de polvo de piedra y cal. Se realizó un trabajo específico en la integración de los tonos para preservar la coherencia visual del conjunto.

Un enfoque ético reivindicado

La EFEO adoptó una postura clara: intervenir sin reconstruir artificialmente la obra.

Las restituciones solo se llevaron a cabo cuando los datos eran lo suficientemente fiables. De lo contrario, se conservaron las lagunas para hacer visibles las transformaciones y destrucciones sufridas a lo largo del tiempo.

«El objetivo es restaurar la legibilidad y monumentalidad de la obra al tiempo que se dejan visibles las huellas de su historia», afirma la EFEO.

Transmisión, medios y movilización

Además de la restauración, la EFEO inscribe su acción en una lógica de transmisión.

Más de veinte restauradores en formación participaron en el proyecto, a través de cinco sesiones dedicadas a la conservación de las esculturas. Esta dimensión pedagógica contribuye a fortalecer las habilidades locales y a perpetuar los conocimientos a largo plazo.

El proyecto tuvo un presupuesto de aproximadamente 480,000 euros, movilizado con el apoyo de socios internacionales.

Bajo la coordinación de la EFEO, participaron 11 gremios diferentes, que reunieron restauradores, arqueólogos, ingenieros, historiadores, conservadores y geólogos. La restauración requirió 600 días de trabajo, a los que se suman 215 días dedicados a la creación de la estructura.

Esta diversidad de habilidades ilustra la magnitud del trabajo coordinado por la institución.

Una intervención inscrita en la continuidad

A través de este proyecto, la EFEO confirma su papel histórico en el estudio, preservación y transmisión del patrimonio en el sudeste asiático.

La restauración del Shiva de Koh Ker se inscribe en una continuidad: la de una presencia científica antigua que combina la investigación de campo, la innovación metodológica y la cooperación con las instituciones camboyanas.