Les Éditions Agone publican una lista de intervenciones militares de los EE. UU., desde Haití en 1915 hasta Vietnam, ilustrando una política exterior belicista. «Entre nosotros, recibiría con gusto cualquier guerra, ya que me parece que este país la necesita». Esta cita, atribuida a Theodore Roosevelt en 1897, sirve como introducción a un análisis publicado por las Éditions Agone, con sede en Marsella. En la segunda parte de una serie titulada «De la guerra como política exterior de los EE. UU., 1846-2026», la editorial presenta una crónica factual de las operaciones militares estadounidenses en el extranjero entre 1915 y 1970, basándose parcialmente en datos de un informe del Departamento de Estado de EE. UU. de 1962. Esta lista pone de manifiesto una política intervencionista constante, mucho más allá de las dos guerras mundiales.
América Latina, un área bajo estricta vigilancia La publicación destaca la recurrencia de las intervenciones en lo que Washington ha considerado durante mucho tiempo como su «patio trasero». Desde 1915, las tropas estadounidenses desembarcaron en Haití, estableciendo una ocupación que duró diecinueve años. Un año después, en 1916, la República Dominicana sufrió su cuarta intervención, lo que llevó a una ocupación de ocho años. En 1926, Nicaragua vio el despliegue de 5,000 soldados para sofocar un movimiento revolucionario. Más tarde, en 1954, Guatemala fue el escenario de un golpe de Estado en su gobierno democrático por mercenarios entrenados por la CIA, con el apoyo de la fuerza aérea estadounidense. El fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba en 1961, una operación dirigida por exiliados cubanos armados y entrenados por la CIA para derrocar al gobierno de Castro, también se recuerda como un momento clave de esta política de control regional.
Contención del comunismo como justificación mundial Con el comienzo de la Guerra Fría, la lucha contra la influencia comunista se convirtió en el principal impulsor de las intervenciones estadounidenses. En 1947, Estados Unidos tomó el relevo de los británicos en Grecia, proporcionando un fuerte apoyo militar (74,000 toneladas de equipo) al régimen de derecha para sofocar una guerrilla de izquierda. En 1950, bajo mandato de la ONU, el ejército estadounidense lideró la coalición internacional en Corea para repeler la invasión del Norte al Sur, un conflicto que provocó la muerte de dos millones de coreanos.
El ejemplo más notable de esta época es la Guerra de Vietnam (1961-1972). El análisis de Agone señala que Estados Unidos utilizó todo su arsenal militar, excepto armas nucleares, contra un movimiento nacionalista. El conflicto, que se extendió a Laos y Camboya con bombardeos constantes, resultó en millones de muertes y una derrota contundente que causó una «crisis moral sin precedentes» en los Estados Unidos.
Operaciones secretas y protección de intereses económicos Además de las intervenciones directas, el documento destaca el papel de los servicios secretos y la defensa de los intereses estratégicos. En 1953, la CIA organizó un golpe de Estado en Irán para derrocar al Primer Ministro Mossadegh, que había nacionalizado el petróleo, instalando al Shah durante los siguientes veinticinco años. En Indonesia, en 1965, la CIA coordinó una operación militar sangrienta que derrocó al presidente Sukarno y causó cientos de miles de víctimas, marcando el inicio del régimen de Suharto.
El Medio Oriente también es un punto focal, con el envío de marines al Líbano en 1958 para proteger un gobierno proamericano y asegurar los intereses petroleros de la región. La publicación también menciona la constante implicación diplomática y militar en Israel durante las guerras de la época.
Esta crónica histórica es parte de una serie en cuatro partes. La primera parte está disponible en el sitio web de Éditions Agone.







