A miles de kilómetros de las hostilidades, el Mobile World Congress en Barcelona se vio afectado por la actualidad en Medio Oriente desde su apertura el lunes, con la ausencia forzada de empresas israelíes y manifestaciones de activistas llamando al boicot del pabellón de Israel.
El evento, un importante punto de encuentro para profesionales de las telecomunicaciones y servicios conectados, esperaba recibir hasta el jueves a unas treinta empresas israelíes, 48 horas después de los ataques aéreos liderados por Israel y Estados Unidos contra Irán.
Debido al cierre del espacio aéreo, algunas empresas como DeepKeep, una plataforma de seguridad de IA, no pudieron asistir desde Israel, según informaron periodistas de la AFP.
En el pabellón israelí, nueve de las 25 empresas esperadas no estuvieron presentes.
«Debido a la situación actual, nuestros vuelos (…) fueron cancelados y no pudimos llegar a Barcelona», explicó Nofar Moradian-Shiber, de la Instituto israelí para la exportación (IEI), en un comunicado enviado a la AFP.
Según la prensa española, se registraron «miles» de cancelaciones debido al cierre de muchos aeropuertos en Medio Oriente, pero un portavoz de la Asociación Mundial de Operadores de Telecomunicaciones (GSMA), organizadora del evento, minimizó este impacto ante la AFP.
«Tenemos un pequeño número de participantes, expositores e oradores que viajan desde Oriente Medio o hacen escala allí y que podrían haberse visto afectados por las interrupciones de viaje», afirmó.
«Ni una empresa iraní estaba programada para participar», agregó en una declaración por escrito.
El presidente de la región de Cataluña, Salvador Illa, también habló de «perturbaciones muy, muy limitadas» esta mañana.
Descolonizar la tecnología
En el escenario, frente a numerosos expertos del sector, el presidente de la GSMA, Vivek Badrinath, hizo referencia directa a la actualidad en la primera mesa redonda del día, compartiendo pensamientos para todos los afectados por el conflicto.
Minutos antes, una treintena de manifestantes se habían reunido en la entrada del centro de convenciones. «¡Boicot a Israel, boicot a los Estados Unidos!», coreaba el pequeño grupo escoltado por algunos policías. «Descolonizar la tecnología», se podía leer en una de las pancartas levantadas.
El domingo por la noche, durante una cena organizada en el marco del congreso, el primer ministro español, Pedro Sánchez, denunció los ataques israelo-americanos, que «sumergen en terror a toda una región generando incertidumbre y provocando una mayor inestabilidad a nivel mundial».
«Se puede estar en contra de un régimen odioso, como es el régimen iraní, y al mismo tiempo estar en contra de una intervención militar injustificada y peligrosa», argumentó, llamando al diálogo entre las potencias involucradas.
La actualidad internacional no eclipsó por completo los debates en los pasillos del congreso sobre los avances técnicos de las telecomunicaciones, alterados por el auge de la IA.
Los operadores de satélites de comunicación y la soberanía son otros temas abordados desde el lunes por la mañana, en un momento en que los fabricantes deben lidiar con el aumento del precio de los chips de memoria RAM, lo que hace temer «una contracción del mercado» para 2026, según la consultora IDC.
En 2025, se vendieron 1,26 mil millones de dispositivos en todo el mundo, según IDC.
Entre las novedades presentadas esta semana en Barcelona, el grupo chino Honor presentó con gran pompa su primer teléfono-robot impulsado por inteligencia artificial.
Xiaomi y Huawei, líderes en ventas en el segmento de dispositivos conectados, anunciaron el fin de semana nuevas gamas de relojes, auriculares o tabletas.







