El periódico británico «The Telegraph» ha investigado las normas y deficiencias en el Reino Unido que impiden el desarrollo de las startups de defensa.
El regreso de las tensiones internacionales, la guerra en suelo europeo y la presencia de tres potencias depredadoras (Estados Unidos, Rusia, China) han llevado a los países europeos a redefinir sus prioridades y reactivar sus inversiones en defensa. Como Francia, el Reino Unido ha apostado por los drones. Pero, ¿será la burocracia la enemiga de la innovación? Esta es la tesis que plantea «The Telegraph», que destaca la dificultad de las startups no solo para fabricar en el país, sino también para probar sus tecnologías. Esto se debe a espacios insuficientes para realizar pruebas realmente útiles y una burocracia abrumadora.
«Es como tener un coche nuevo y no poder salir del garaje», ilustra el caso de ZeroUSV, una empresa que construye embarcaciones autónomas. La empresa solo tiene autorización para navegar en menos de 4 kilómetros cuadrados en mar abierto en la bahía de Plymouth, mientras que durante un ejercicio de la OTAN en septiembre de 2025, la startup pudo operar libremente en unos 860 kilómetros cuadrados de océano.
Como resultado de esta situación, muchas startups se ven obligadas a viajar a países como Ucrania, Estados Unidos, España, Noruega, Estonia o Lituania para probar y desarrollar sus productos.
Las declaraciones del gobierno afirmando la voluntad de ser líder mundial en tecnologías de drones no tranquilizan a empresarios como Ratsey, que consideran que el país perderá su ventaja si no se les permite seguir avanzando. En palabras de Ratsey, en este momento, «nos estamos disparando en el pie».







