El Secretario General ha sido muy claro sobre las cuestiones relacionadas con el derecho internacional», dijo su portavoz, Stéphane Dujarric, en respuesta a una pregunta sobre los comentarios del Presidente Donald Trump que amenazaban con golpear puentes y otras infraestructuras en Irán. «Tales ataques constituyen violaciones del derecho internacional».
«Las infraestructuras civiles, incluidas las energéticas, no deben ser objetivo, y aunque puedan considerarse objetivos militares, el derecho internacional humanitario prohíbe cualquier ataque que pueda causar pérdidas civiles excesivas», agregó.
«Ya es hora de poner fin al conflicto», estimó el jefe de la ONU, subrayando que «no hay alternativa viable a la resolución pacífica de conflictos internacionales».
Además, Dujarric informó que Jean Arnault, el Enviado Personal del Secretario General para Oriente Medio y sus implicaciones, se dirigía a la región el lunes en el marco de los esfuerzos relacionados con el estrecho de Ormuz.
Las consecuencias de los intensos ataques aéreos en Beirut en las zonas residenciales densamente pobladas de Bashura.
Líbano: los ataques contra la salud no deben convertirse en la norma
Al menos cuatro personas murieron y otras 39 resultaron heridas el domingo en un ataque cerca del hospital universitario Rafic Hariri, el mayor centro público de Líbano.
El hospital no resultó dañado, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) expresó su preocupación por la creciente proximidad de hostilidades a centros médicos esenciales, con ataques dirigidos a estructuras de salud. Desde el comienzo de la escalada el 28 de febrero, se han registrado 92 ataques a instalaciones sanitarias y ambulancias, que han provocado 53 muertes y 137 heridos.
«Estos actos no pueden convertirse en la nueva norma», advirtió el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señalando que «la protección de la atención médica no es opcional, sino una obligación universal».
El suministro de agua amenazado por el conflicto
La Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia Occidental (CESAO) advirtió sobre una rápida degradación en la seguridad del agua en el Golfo, donde casi 40 millones de personas dependen del proceso de desalinización para obtener agua potable.
Cualquier interrupción debido a ataques, daños en infraestructuras energéticas o contaminación del agua de mar podría afectar el suministro. En Gaza, un ataque aéreo el 25 de marzo redujo la capacidad de la principal planta desalinizadora del sur en un 20%, privando a unas 500,000 personas de acceso suficiente al agua potable a pesar de las entregas de emergencia.
Las Naciones Unidas advierten que estas amenazas podrían «afectar gravemente el suministro de agua», ya que los desplazamientos, especialmente en Líbano, aumentan la presión sobre los servicios esenciales.
Desplazamientos: flujos continuos en toda la región
Los movimientos de población relacionados con la crisis en Medio Oriente continúan en varios países, según el ACNUR.
Entre finales de febrero y el 2 de abril, alrededor de 68,600 iraníes cruzaron la frontera hacia Turquía y casi 53,000 regresaron, mientras que hasta 3.2 millones de personas siguen desplazadas en Irán.
En Líbano, más de un millón de personas han sido desplazadas, incluido más de un tercio de niños, y más de 136,000 viven en sitios colectivos, mientras que unos 190,000 sirios y más de 31,700 libaneses han cruzado hacia Siria desde el inicio de la escalada.
Además, más de 57,700 afganos han regresado de Irán y Pakistán en un contexto de inestabilidad persistente y tensiones en las fronteras.







