Los cantantes falsos de IA suelen figurar entre los más escuchados de la música country en los Estados Unidos, un fenómeno limitado por el momento a este género que ha vuelto a ser muy popular, donde la industria ve las consecuencias de la uniformidad de las grandes producciones.
Breaking Rust, Cain Walker, Aventhis u Outlaw Gospel tienen más en común que el sombrero de vaquero y la chaqueta de cuero, estándar para muchos cantantes country. Sus nombres, sus imágenes y sus canciones han sido generados por inteligencia artificial (IA) con varias incursiones en las listas estadounidenses.
«Es un fenómeno que no vi venir», admite Jennie Hayes Kurtz, del grupo country Brother and The Hayes. «Pensé que la IA iba a ser utilizada para erradicar el cáncer», dice con una sonrisa.
Muchas de estas canciones se inspiran en la imagen conocida del vaquero solitario, rudo, callado, pero también franco. Todo ello declarado con una voz ronca más real que la vida misma.
«Es inquietante, porque vemos a muchas personas que simplemente ponen palabras en un chatbot que les hace una canción», reacciona Kassie Jordan, quien forma, junto con su esposo Troy Brooks, el dúo Blue Honey. «Cuando eres compositor, como nosotros, te preguntas si la gente creerá que escribiste tu canción correctamente».
El profesor de musicología en el Berklee College of Music, Joe Bennett, señala similitudes en varios de estos falsos cantantes de IA que sugieren que la plantilla (las instrucciones dadas al asistente de inteligencia artificial generativa) no estaba particularmente detallada.
Ninguno de los productores de estos artistas sintéticos contactados por la AFP respondió.
¿Cómo ha logrado la IA 100% abrirse paso en una música con raíces profundamente humanas, una mezcla de folk, blues o incluso gospel?
Joe Bennett encuentra en la aparición de la country moderna a principios de los años 2000 una de las claves del misterio.
«La country contemporánea tiene características muy precisas», y «un sonido muy trabajado», con los mismos instrumentos que se repiten y a menudo las mismas «formas melódicas», detalla el académico.
Al alimentar un modelo de IA con este tipo de canciones, «puede ser muy bueno para replicarlas» debido a estas «restricciones estilísticas».
– «Superficiales» –
En un momento relegada por el rap y luego por la ola latina, inicialmente penalizada por la desmaterialización de la música, la country se ha levantado comercialmente gracias a una generación de artistas que a menudo están más cerca del pop que del folk.
Siguiendo los pasos de Taylor Swift, quien encarnó este movimiento desde 2006, las estrellas actuales llevan más bien gorra que sombrero de vaquero y su música ya no tiene etiquetas claras, en un momento en que Beyoncé o Post Malone están entrando con éxito en el universo country.
En 2025, las estrellas del género Morgan Wallen y Zach Bryan estaban entre los diez artistas más escuchados en Spotify en Estados Unidos.
Algunos ven en este ascenso una fórmula simplificada para complacer a la mayor cantidad posible de personas.
«Las letras de gran parte de la música country popular se han vuelto un poco superficiales, por lo que son más fáciles de copiar por la IA», lamenta Kassie Jordan.
Joe Bennett aboga por una mejor identificación de los contenidos de IA, siendo Deezer la única plataforma de streaming que los designa sistemáticamente.
«Hay una demanda» de contenidos no IA, asegura.
Para Jennie Hayes Kurtz, entre los consumidores de la música country popular, «hay mucha escucha pasiva», «y no creo que a estas personas realmente les importe si es o no de IA».
«Pero hay oyentes activos, que están más interesados en lo que hago», agrega. «Van a conciertos, compran álbumes físicos y realmente les importa que todo esto sea hecho por humanos».
Kassie Jordan también se muestra optimista, a pesar de la ansiedad generalizada.
«Una nueva ola está emergiendo», anuncia, «que hace las cosas más a la antigua, pone emoción, lo que será más difícil de replicar por la IA y creo que pueden salvar el género».






