Un nuevo fracaso en la operación contra el líder disidente Iván Mordisco ha desatado una tormenta política en Colombia. Después de que se confirmara que el objetivo escapó una vez más del cordón militar, el presidente Gustavo Petro atribuyó el fracaso a la presunta compra de comandantes por parte de grupos armados ilegales, una acusación no probada que inmediatamente desató controversia.
La fuente del conflicto no fue solo la gravedad de la acusación, sino también la respuesta desde el propio gobierno. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, dijo que no hay evidencia de que estas organizaciones estén sobornando a comandantes militares, distanciándose del presidente y exponiendo tensiones en la cúpula ejecutiva en medio de un debate de seguridad en curso.
Las declaraciones de Petro reflejan una creciente frustración. «No encontrar a Iván Mordisco tiene un solo nombre (…) compran a los comandantes que se supone deben capturarlo; así escapa de los bombardeos, pero deja a los suyos morir. Le advierten antes de cada bombardeo», escribió el presidente colombiano el 4 de abril en una publicación controvertida en su cuenta de redes sociales.
En la misma publicación, Gustavo Petro argumentó que los líderes criminales no son el principal problema en la lucha contra el narcotráfico. «Si no hay acuerdo para que Estados Unidos realmente castigue el tráfico de drogas en cualquier país, la extradición se vuelve inútil; los traficantes prefieren negociar en Miami y Nueva York en lugar de ser capturados en Colombia», escribió.
No es la primera vez que el presidente ha insinuado fallos más allá de cuestiones operativas en acciones contra grupos armados, pero esta vez cruzó una línea sensible al sugerir corrupción en la cadena de mando militar. La acusación, sin respaldo público, elevó el tono del debate y provocó reacciones inmediatas.
Los sectores políticos y los analistas advirtieron sobre los riesgos de hacer tales afirmaciones sin evidencia, en un contexto donde la confianza en las instituciones es crucial. Sugerir que los comandantes pueden ser sobornados cuestiona la integridad de las fuerzas de seguridad, un tema especialmente delicado en un país con una larga historia de conflicto armado.
En contraste, el Ministro Sánchez optó por un mensaje de contención. «Hemos llevado a cabo un análisis muy riguroso de las operaciones que hemos llevado a cabo contra esta organización criminal, alias Iván Mordisco, y en ninguna de ellas tenemos evidencia que muestre alguna filtración por parte de comandantes militares, el alto mando, o aquellos que dirigen directamente la operación contra este criminal», explicó.
Su negativa a respaldar la hipótesis del presidente buscaba reducir el impacto de la acusación, pero también reveló una falta de alineación en la narrativa oficial.



