Nueve meses han pasado, pero nada ha cambiado realmente. Valentin Rongier todavía habla de Marsella con un tono amargo en su voz.
En una entrevista concedida a Media Carré, el centrocampista del Rennes no buscó suavizar las cosas. Él describe un final abrupto, casi frío, sin apelación ni discusión. «Claramente se puede hablar de una falta de respeto. Durante seis años, siempre di lo mejor de mí, nunca levanté la voz, representé los valores del club… y de la noche a la mañana, dejaron de informarme», lamenta, como si la escena todavía estuviera fresca. Hace una pausa, luego continúa, un poco más sereno: «Estaba sorprendido y triste por la forma en que terminó. Con toda humildad, creo que merecía un poco más».
Una herida todavía abierta
El bretón no da rodeos. Según sus propias palabras en esa entrevista, «la industria del fútbol es un mundo sin piedad, la humanidad pasa a segundo plano». Una frase sencilla, casi común, pero que queda en la mente. En Rennes, él juega, se desenvuelve, pero esta salida de Marsella, aún no ha sido superada. Aún no.



