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Aumento de los precios del petróleo y el gas: las tensiones geopolíticas hacen temblar los mercados energéticos

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La reciente escalada de los precios del petróleo y el gas ha avivado las preocupaciones en los mercados internacionales. En un contexto de guerra en Oriente Medio y de incertidumbres en el suministro energético global, los precios han experimentado movimientos bruscos en los últimos días, alcanzando niveles no vistos desde hace mucho tiempo.

Las tensiones en la región han provocado un rápido aumento en los precios del crudo. El lunes, el barril de crudo Brent y el del West Texas Intermediate alcanzaron cerca de 119 dólares. Hacia las 13H40 GMT, el barril de Brent seguía subiendo un 10,09% a 102,04 dólares, y el WTI estadounidense un 9,51% a 100,40 dólares. En cuanto al gas natural, la referencia europea, el TTF neerlandés, subió un 10,73% a 59,11 euros por megavatio hora, después de haber aumentado un 30% en la apertura.

Según los analistas, esta volatilidad refleja lo que algunos llaman un «impuesto geopolítico», es decir, un aumento más vinculado a los riesgos políticos que a un aumento real de la demanda. Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de Ormuz, este paso marítimo estratégico entre Irán y Omán. «El canal está, de facto, cerrado debido a las amenazas iraníes, ya sea por misiles o minas marinas», destaca Jassem Ajaka, investigador en economía y finanzas, interrogado por Ici Beyrouth. Según él, las posibles interrupciones en esta zona podrían afectar más del 20% del consumo mundial de energía.

El alza no solo afecta al petróleo. El mercado del gas también está experimentando tensiones, especialmente después de la suspensión de parte de las exportaciones de gas natural licuado (GNL) de Qatar. Esta situación podría tener un impacto directo en Europa, que depende en gran medida de las importaciones para su suministro energético, especialmente en invierno.

Una presión sobre todas las economías

Los efectos de esta escalada energética no se limitan a los países directamente involucrados en las tensiones. Las grandes potencias económicas como Estados Unidos, China y la Unión Europea ya están sintiendo el impacto.

Según el economista Jassem Ajaka, más del 80% de las exportaciones de petróleo del Golfo están destinadas a Asia, incluida una gran cantidad hacia China. «Se estima que las exportaciones iraníes a China superan los 1,4 millones de barriles por día. El aumento de los precios priva a Pekín de estos suministros a precios reducidos», explica.

Para los países importadores de energía, como Líbano, el impacto podría ser significativo. El aumento de los costos energéticos repercute directamente en los precios de bienes y servicios, alimentando la inflación y afectando el poder adquisitivo de los hogares.

Europa también podría verse afectada por un doble impacto: energético e industrial. El Golfo es tanto un proveedor de energía como un centro para productos petroquímicos y fertilizantes, esenciales para la industria y la agricultura.

¿Qué escenarios para la economía mundial?

A pesar de la tensión actual, una subida ilimitada de los precios sigue siendo poco probable. «No creo que la subida pueda durar indefinidamente, ya que sería muy perjudicial para todas las economías, incluida la estadounidense», opina el Sr. Ajaka. Especialmente porque los países del G7 están considerando liberar conjuntamente reservas estratégicas de petróleo para estabilizar los mercados energéticos mundiales. Según él, los precios podrían mantenerse altos durante un tiempo, alrededor de 110 dólares por barril, antes de estabilizarse cuando las tensiones geopolíticas disminuyan.

Pero si el conflicto persiste en el tiempo, y con él los altos precios de la energía, las consecuencias para la economía mundial podrían ser importantes, provocando una inflación global y obligando a una intervención de emergencia de las autoridades públicas para intentar evitar una nueva crisis económica mundial.