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Argentina retrasa la licitación de batería de 700 MW y reformula las reglas de acceso a la red

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El remate de almacenamiento de ALMASADI ha sido retrasado dos semanas tras las peticiones de los postores, mientras que los nuevos nodos de conexión y señales económicas revisadas buscan impulsar la inversión en proyectos de almacenamiento de energía autónomos.

La Secretaría de Energía de Argentina ha extendido el cronograma de la solicitud de baterías de AlmaSADI, una iniciativa emblemática diseñada para asignar 700 MW de sistemas de almacenamiento de energía autónomos en nodos críticos de la red eléctrica del país.

La extensión, formalizada a través de la Circular No. 1, agrega dos semanas a todo el proceso e introduce cambios significativos tanto en las configuraciones técnicas como en los incentivos económicos para atraer inversiones en sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS).

Bajo el calendario revisado, la presentación de ofertas y la apertura del Sobre A (propuestas administrativas y técnicas) ahora tendrá lugar el 27 de mayo, en lugar de la fecha originalmente planeada para el 8 de mayo. La apertura y evaluación de ofertas financieras (Sobre B) se ha trasladado al 24 de junio, mientras que las adjudicaciones finales están programadas para el 8 de julio.

Según fuentes de la industria consultadas por Energía Estratégica, la extensión responde a las peticiones de los postores potenciales que buscan tiempo adicional para preparar propuestas robustas y competitivas. El proceso también podría escalar hasta un 10%, dependiendo de los precios, la ubicación del proyecto y el volumen de ofertas recibidas.

Rediseño de la red y nuevos nodos de conexión

La Circular No. 1 también introduce un rediseño estructural de puntos de conexión y capacidad disponible. Mientras que se han agregado diez nuevos nodos críticos en el noreste argentino (NEA) para fortalecer el suministro a través del almacenamiento de baterías, el número total de nodos se ha reducido. Como resultado, la capacidad regional total se ha ajustado de 990 MW a 740 MW.

Los nodos nuevos y/o modificados incluyen Villa Ángela, San Bernardo, Campo Largo, Resistencia Norte, La Leonesa, Bella Vista, Goya, Clorinda, Güemes, Laguna Blanca y Formosa, todos operando a niveles de voltaje de 132 kV.

Esta reducción se deriva de una limitación técnica clave: las empresas de distribución identificaron que los niveles de capacidad iniciales excedían su capacidad para absorber carga durante los períodos de demanda fuera de pico, lo que requería una recalibración del diseño de la licitación.

Señales económicas y requisitos operativos

Los proyectos que participan en la licitación deben cumplir con estrictos requisitos técnicos, que incluyen capacidades que van desde 10 MW hasta 150 MW, un máximo de 180 ciclos por año y la obligación de entregar electricidad durante cuatro horas consecutivas durante períodos de demanda críticos.

La licitación establece un precio de adjudicación máximo de USD 12,500 por MW por mes, estableciendo un límite claro para las ofertas y dando forma a las expectativas de los inversores.

Además, el esquema introduce ingresos complementarios a través de servicios auxiliares. Es notable que los sistemas deben asignar al menos el 30% de su capacidad para reservas de contingencia de frecuencia, con una remuneración fijada en USD 5/MWh. Bajo ciertos escenarios operativos, esto podría generar ingresos adicionales de aproximadamente USD 845 por MW por mes.

La Secretaría de Energía también aclaró que, bajo las condiciones de AlmaSADI, se requiere una diferencia de precio mínima de USD 10/MWh entre los ciclos de carga y descarga para garantizar la viabilidad económica.

El marco actualizado permite esquemas de conexión a la red más flexibles, incluidas redes de mediano voltaje y puntos intermedios de alto voltaje. Si bien esto amplía las opciones técnicas para los desarrolladores, también requiere acuerdos específicos con operadores de transmisión y distribución.

En general, la licitación revisada no solo actualiza parámetros clave, sino que también representa un paso decisivo hacia la integración estructural del almacenamiento de energía en el mercado eléctrico argentino, aunque aún está limitado por desafíos de infraestructura en curso.