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La CAN en el altar de la geopolítica

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La atribución en verde de la victoria de la Copa de África de Naciones (CAN) 2025 a Marruecos sigue causando controversia más allá de los terrenos de juego. Desmenuzada en un artículo publicado en Libération por los periodistas Pierre Boitel y Antoine Galindo, esta decisión controvertida de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) exacerba las pasiones continentales. Pone de manifiesto dos dinámicas geopolíticas importantes: el creciente temor a una presencia marroquí y la estrategia de emboscada de una Argelia lista para sacar provecho de cualquier fisura.

En el reino, la obtención del trofeo no ha desatado euforia popular, la Real Federación Marroquí de Fútbol justifica su postura como una «aplicación del reglamento». Sin embargo, para muchos observadores, esta victoria forma parte de un plan mucho más amplio. El historiador Yvan Gastaut recuerda en Libération que el objetivo de Rabat es claramente «reforzar su influencia internacional, y no solo en el fútbol».

Esta lucha frenética por el liderazgo, que debe culminar con la coorganización del Mundial 2030, genera inevitablemente tensiones. Alimenta lo que Jean-Baptiste Guégan, especialista en geopolítica deportiva, califica como «narrativa de la superpotencia marroquí». Según él, las redes sociales alimentan un «fantasma muy conspiranoico y conspirativo» que retrata a Marruecos como un actor capaz de imponer su ley a las autoridades de la CAF.

Sin embargo, el experto matiza esta afirmación: si el país ha indudablemente se ha convertido en una potencia deportiva capaz de defender sus intereses, su poder real «no va más allá de la influencia». La prueba de ello es que el descenso del ganador inicial se logró en apelación, y no en primera instancia, desestimando la idea de un control absoluto de la federación marroquí sobre los engranajes de la organización.

Ante esta polémica que amenaza con dañar duraderamente la imagen de Marruecos en África subsahariana, Argelia observa con atención. El gran rival magrebí de Rabat bien podría ser el gran beneficiario colateral de este seísmo institucional.

Como señala Jean-Baptiste Guégan en las páginas del periódico francés, Argelia está llevando a cabo actualmente un retorno estructurado en la diplomacia deportiva continental. Con cuatro estadios recientemente renovados o construidos y cumpliendo con las normas de la FIFA, el país tiene todas las cartas para acoger una CAN exitosa. Dado que la diplomacia es principalmente «el arte de ser oportunista», el experto advierte que sería completamente lógico ver a Argel capitalizar en este escándalo. Aprovechar la crisis diplomática actual sería una oportunidad de oro para Argelia «ir a donde más duele, solo para desestabilizar a su rival marroquí».