Inicio Mundo Alerta del FMI sobre el nivel de la deuda mundial

Alerta del FMI sobre el nivel de la deuda mundial

20
0

Una trayectoria preocupante de la deuda mundial según el FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI) está sonando la alarma con una solemnidad inusual. En su último informe del Monitor Fiscal publicado el miércoles, la institución financiera internacional expresa su profunda preocupación por la evolución preocupante de la deuda pública mundial. Paradojalmente, a pesar de un entorno económico favorable anterior al estallido del conflicto en Irán, los países en general han fracasado en reducir su nivel de endeudamiento, creando así una vulnerabilidad significativa para futuras crisis.

«La economía seguía siendo relativamente robusta antes de la guerra, y el crecimiento mundial era bastante satisfactorio. A pesar de esta coyuntura favorable, no hemos visto ningún progreso medible para reducir el déficit y la deuda», lamenta Era Dabla-Norris, subdirectora del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, en una entrevista con la AFP.

Evolución histórica: de una gestión prudente a la explosión de la deuda

Para comprender la magnitud de la crisis actual, es necesario retroceder y observar la evolución espectacular de la deuda pública mundial desde la década de 1970. En ese momento, la mayoría de los países mantenían ratios de endeudamiento relativamente modestos, generalmente por debajo del 40% del PIB para los países en desarrollo.

El primer choque petrolero de 1973, seguido por el de 1979, marcó el comienzo de una nueva era. Los gobiernos gradualmente abandonaron la austeridad fiscal de la posguerra en favor de políticas expansivas. La crisis financiera de 2008 fue un punto de inflexión, obligando a los países a implementar planes de estímulo masivo que dispararon los déficits. Esta dinámica se ha acentuado aún más con los crecientes problemas de sobreendeudamiento observados en muchos países en desarrollo.

La pandemia de Covid-19 terminó de trastornar el equilibrio de las finanzas públicas mundiales. Las medidas de apoyo excepcionales implementadas para preservar las economías han elevado la deuda pública mundial a niveles sin precedentes, alcanzando ahora el 94% del PIB mundial según las últimas estimaciones del FMI.

Proyecciones alarmantes del FMI para 2029

Las previsiones de la institución de Washington pintan un panorama particularmente sombrío. Sin un cambio radical de rumbo, la deuda pública mundial podría superar el simbólico umbral del 100% del PIB mundial para 2029. Esta perspectiva es aún más preocupante dado el contexto geopolítico tenso.

«Teniendo en cuenta el escenario medio de crecimiento mundial, el riesgo de deuda mundial podría alcanzar el 116% del PIB e incluso el 120% en el peor de los casos», advierte Era Dabla-Norris. «Es un nivel que solo habíamos visto en el apogeo de la Segunda Guerra Mundial.»

Estos números revelan el desafío que enfrentan los responsables políticos. La organización internacional destaca que la crisis provocada por el conflicto en Irán podría empeorar aún más la situación de las finanzas públicas mundiales, como lo ilustran las revisiones a la baja en las previsiones de crecimiento francés.

Los impulsores de la explosión del endeudamiento público

Varios factores convergen para explicar esta espiral preocupante. En primer lugar, la tendencia generalizada a la expansión fiscal, observada «en todo el mundo, sin importar el color político», según el análisis del FMI. Esta orientación se traduce en un aumento del gasto público o una disminución de los impuestos, sin una contrapartida adecuada en términos de ingresos.

Las dos principales economías mundiales, Estados Unidos y China, tienen una responsabilidad particular en esta dinámica. En el caso de Estados Unidos, el FMI no anticipa ninguna reducción del déficit a largo plazo, que se espera que se ubique en un promedio del 7,5% del PIB anual para 2031. Esta trayectoria llevaría la deuda neta estadounidense al 115,4% del PIB en los próximos cinco años, un aumento de más de 15 puntos.

La situación china presenta similitudes preocupantes, con un déficit público esperado de al menos el 8% anual hasta 2031 y una deuda pública bruta que se acercará al 130% del PIB en cinco años, frente al casi 100% a finales de 2025.

Consecuencias y riesgos sistémicos

Esta acumulación de deuda tiene efectos en cascada particularmente preocupantes. El aumento de los costos de intereses obliga a los gobiernos a desviar recursos fiscales valiosos de inversiones esenciales en salud, educación y sistemas de jubilación.

«La consecuencia es que los países ya no tienen las reservas necesarias cuando llega la próxima crisis y se encuentran desprovistos», explica Era Dabla-Norris. Esta vulnerabilidad estructural expone a la economía mundial a futuros choques con capacidades de respuesta considerablemente disminuidas.

Las implicaciones van mucho más allá de lo nacional. La enorme deuda de Estados Unidos, la principal economía del mundo, «genera preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda, no solo para Estados Unidos», sino también para otros países cuyo acceso a la financiación podría complicarse a medida que aumentan las necesidades de financiamiento estadounidenses.

Recomendaciones y perspectivas de acción

Frente a esta situación crítica, el FMI aboga por un enfoque equilibrado que combine varios instrumentos. La institución recomienda reformas estructurales «calibradas y medidas» para mantener la deuda en una senda más sostenible, acompañadas de una consolidación fiscal gradual. Esta última resulta especialmente urgente para Estados Unidos, que debe reducir su déficit en 4 puntos porcentuales según la institución. Además, reformas fundamentales en los sistemas de pensiones y salud, especialmente en China, se vuelven imperativas para hacer frente al envejecimiento demográfico. Por último, una mejora en los sistemas fiscales ayudaría a optimizar los ingresos públicos.

No obstante, la institución internacional destaca algunos ejemplos alentadores de evolución positiva, citando especialmente a Portugal, España y Grecia, que lograron enderezar sus finanzas públicas después de la crisis de la zona euro. Estas experiencias demuestran que una consolidación fiscal sigue siendo posible, incluso en circunstancias desfavorables.