Porté par une croissance spectaculaire, le pádel no se conforma con seducir en las pistas: ahora también está influyendo en los hábitos de viaje. Según la Federación Internacional de Pádel, este deporte se está convirtiendo en un verdadero impulsor del turismo deportivo, entre el desarrollo de infraestructuras, eventos internacionales y las nuevas expectativas de los practicantes.
Una expansión mundial que está cambiando el panorama El pádel continúa su ascenso a un ritmo constante. Según la Federación Internacional de Pádel, se ha superado la marca de los 35 millones de jugadores a nivel mundial. Al mismo tiempo, el número de pistas ha aumentado en más del 15 % en un año, alcanzando ahora alrededor de 77,000 pistas distribuidas en más de 24,000 clubes.
Una expansión que ya no se limita a las estructuras deportivas tradicionales. Hoteles, complejos residenciales y resorts están invirtiendo masivamente en el pádel, viéndolo como un activo para atraer a una clientela en busca de experiencias deportivas.
La disciplina se describe como «un lenguaje global, un fenómeno cultural», pero también como un modelo de desarrollo estructurado en torno a una visión común.
Europa como locomotora, nuevos mercados en ascenso Sin sorpresa, Europa sigue siendo el corazón del pádel mundial con más de 51,000 pistas. Detrás, las Américas (18,500 pistas) confirman su dinamismo, especialmente en México y Florida, mientras que Asia supera ahora las 4,500 pistas, impulsada por Arabia Saudita.
En el Viejo Continente, España e Italia se perfilan como mercados maduros. Pero el progreso más notable se encuentra en otros lugares. La Federación destaca varios países a tener en cuenta: Suiza (+400 pistas), Grecia y Austria (+300), y también Lituania y Chipre (+200).
Este desarrollo también se explica por la flexibilidad del pádel: más compacto que el tenis, se adapta a zonas donde el espacio es limitado o restrictivo, facilitando el surgimiento de nuevas comunidades de jugadores.
Viajar para jugar: una tendencia en alza Con el aumento del número de practicantes, una nueva tendencia se está perfilando: la de viajar con la raqueta. El pádel se convierte en un criterio decisivo en la organización de vacaciones.
Luciano Cestari, fundador de LC Tennis & Padel Holidays, ha observado un cambio claro en la demanda. «En 2021, nuestras ofertas estaban igualmente divididas entre tenis y pádel. En 2026, nueve de cada diez días estarán dedicados al pádel.»
Presente en el Reino Unido, Portugal y Menorca, planea expandir sus actividades en Italia. Una evolución reveladora de un mercado en plena transformación, donde el pádel se está convirtiendo en un pilar central del turismo deportivo.
Las competiciones, catalizadores de desplazamientos Más allá de la práctica recreativa, las grandes competiciones juegan un papel crucial en esta dinámica. Los circuitos internacionales atraen ahora jugadores y espectadores de decenas de países.
Entre ellos, el Premier Padel, el FIP Tour y las competiciones mundiales y continentales organizadas por la FIP contribuyen activamente a estos flujos. Sin olvidar el lanzamiento anunciado de un nuevo circuito amateur en 2026, llamado FIP Beyond.
Estos eventos, organizados en destinos variados que van desde Sevilla hasta Kuwait, refuerzan la atractividad del pádel como producto turístico en su totalidad.
Un crecimiento que requiere regulación Ante esta expansión, la gobernanza del deporte se convierte en un tema crucial. El presidente de la FIP, Luigi Carraro, insiste en la necesidad de preservar la identidad del pádel: «Este crecimiento conlleva una responsabilidad mayor: preservar los valores que hacen que el pádel sea único: accesibilidad, inclusión, respeto y asegurar que su desarrollo vaya de la mano de una elevación de su cultura.»
Un mensaje claro en un momento en el que el pádel, ahora global, no deja de expandir su campo de juego más allá de las pistas.




