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Hoy la economía

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Después de cuarenta años de la catástrofe de Chernobyl, la energía nuclear vuelve a surgir en el debate energético mundial. Entre la reactivación, los desafíos climáticos y las rivalidades geopolíticas, el sector experimenta una transformación profunda, impulsada por nuevos actores y nuevas tecnologías.

La explosión del reactor número 4 de la central nuclear de Chernobyl marcó profundamente la historia energética mundial. Cuatro décadas más tarde, la energía nuclear entra en una nueva fase, marcada por un despliegue renovado. Esta dinámica se explica por dos factores principales: el objetivo de neutralidad de carbono para 2050 y la búsqueda de soberanía energética en un contexto geopolítico tenso. Según la Agencia Internacional de Energía Atómica, aproximadamente 440 reactores están actualmente en funcionamiento en unos treinta países.

Un número clave resume su importancia: la energía nuclear representa cerca del 9 % de la electricidad mundial.

Detrás de estos números generales, hay que tener en cuenta que la energía nuclear está concentrada en un número limitado de países. Estados Unidos sigue siendo la principal potencia nuclear civil mundial, seguida por Francia. Pero es China la que se está posicionando ahora como el motor del sector. Pekín está construyendo más reactores hoy en día que el resto del mundo combinado. Para las autoridades chinas, la energía nuclear responde a varios objetivos: reducir la dependencia del carbón, asegurar el suministro energético y apoyar el crecimiento.

Esta dinámica también se refleja en India y en el Medio Oriente, especialmente en los Emiratos Árabes Unidos, que recientemente han desarrollado sus capacidades nucleares. En Europa, la situación es más contrastante. Alemania ha optado por salir de la energía nuclear, mientras que otros países, como Francia, están reactivando sus programas. Con 56 reactores, Francia sigue siendo uno de los países más dependientes de la energía nuclear, pero se enfrenta al envejecimiento de su parque.

Un sector entre reactivación industrial e innovaciones tecnológicas

El desafío ahora es renovar las infraestructuras, incluida la construcción de nuevos reactores de tipo EPR, más potentes y eficientes. Porque la energía nuclear se ha convertido también en un asunto de competitividad industrial.

Aunque requiere inversiones muy altas inicialmente, permite una producción de electricidad estable, controlable y con bajas emisiones de CO2 a largo plazo.

Al mismo tiempo, están surgiendo nuevas tecnologías, como los SMR (reactores modulares pequeños). Más compactos y flexibles, están generando un interés creciente, especialmente por parte de actores privados. Grandes empresas industriales y digitales, cuyas necesidades energéticas están creciendo exponencialmente, ahora están considerando financiar sus propias instalaciones. Este es un cambio importante que marca una apertura del sector más allá de solo los estados.

Desafíos persistentes para el futuro

A pesar de esta reactivación, la energía nuclear sigue enfrentando desafíos importantes: gestión de desechos radiactivos, costos de desmantelamiento, aceptación social. Cuarenta años después de Chernobyl, el sector está en una encrucijada. Debe responder a una ecuación compleja, es decir, volverse más seguro, más rápido de implementar y más aceptable, manteniendo su competitividad. Más que nunca, la cuestión ya no es solo la de recurrir a la energía nuclear, sino más bien la de sus condiciones de desarrollo en un mundo en transición energética.