La infraestructura de energía eléctrica se está volviendo más conectada que nunca. Las organizaciones responsables de operar el Sistema Eléctrico Mayorista (SEM) están integrando cada vez más tecnología operativa (TO), sistemas de control industrial (ICS) y entornos de TI empresariales para respaldar la automatización, operaciones remotas y modernización de la red.
Si bien esta conectividad permite una mayor eficiencia operativa, también introduce nuevos riesgos de ciberseguridad.
Los atacantes que apuntan a la infraestructura crítica rara vez se detienen en la brecha inicial. En cambio, se mueven lateralmente a través de sistemas internos, mapeando silenciosamente redes, escalando privilegios y buscando activos operativos de alto valor.
Para los líderes de seguridad responsables de proteger las operaciones de la red eléctrica, el desafío ya no es solo evitar que los atacantes ingresen a la red. Es detenerlos de moverse una vez que están dentro, al tiempo que se apoyan en las obligaciones regulatorias y de cumplimiento más amplias de la organización.
Por eso, la visibilidad en el tráfico este-oeste, las comunicaciones internas entre los sistemas dentro del Perímetro de Seguridad Electrónica (ESP) se ha vuelto esencial para proteger los entornos modernos de la red eléctrica.
Al mismo tiempo, los desarrollos regulatorios como NERC CIP – 015 están reforzando la necesidad de un monitoreo más fuerte dentro de las redes operativas que respaldan el Sistema Eléctrico Mayorista.
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