Cada manada de lobos tiene un líder alfa, ¿verdad o mentira? Descúbrelo en este podcast Ciencia o ficción. © Futura El lobo ha sido objeto de interés y división desde su regreso natural a Francia en la década de 1990, procedente de Italia después de una larga ausencia. Los métodos clásicos de conteo, como rastros en el suelo, ataques a rebaños u observaciones directas, han sido suficientes durante mucho tiempo para dar una estimación aproximada. Pero un reciente estudio científico, publicado en 2024, cambia radicalmente la situación: el análisis genético sitúa la población entre 920 y 1,125 individuos, con un promedio de 1,013 lobos. Una revelación que podría transformar la política francesa de gestión de este gran depredador. El ADN, nueva herramienta de conteo de lobos salvajes Los investigadores han optado por un enfoque innovador: el muestreo genético no invasivo. Concretamente, recolectan pelos, heces o restos biológicos dejados en la naturaleza sin perturbar a los animales. Cada muestra proporciona un perfil de ADN único, una verdadera identificación individual del lobo. Estos datos se integran luego en un modelo espacial llamado «captura-recaptura». Este método, tomado de la ecología de poblaciones, permite identificar a cada individuo y seguir sus desplazamientos en el paisaje. Evita los duplicados que distorsionaban las antiguas estimaciones y ofrece una visión mucho más precisa de los efectivos reales. Aquí están las tres grandes fortalezas de este método en comparación con los enfoques tradicionales: – Identificación certeza de cada individuo gracias al perfil genético; – Ausencia de perturbación de los animales durante la recolección. – Modelización espacial que tiene en cuenta los desplazamientos en el territorio. Resultado: la población de lobos en Francia probablemente ha sido subestimada durante varios años. Este hallazgo cuestiona los datos oficiales, que se basaban en índices indirectos menos confiables.
La población de lobos en Francia se sitúa entre 920 y 1,125 individuos, con un promedio de 1,013 lobos. Un aumento que preocupa a los ganaderos. © Willy Mobilo, iStock Entre victoria para el ecosistema y crisis para el pastoralismo Superar la marca de los 1,000 lobos representa, para los defensores de la naturaleza, un importante éxito ecológico. Erradicado del territorio francés a principios del siglo XX, el Canis lupus ha recuperado naturalmente su lugar en los ecosistemas alpinos y más allá. Su presencia señala entornos naturales saludables, capaces de sostener a un gran depredador en la cúspide de la cadena alimentaria. Pero este avance preocupa profundamente a los ganaderos. En 2023, más de 12,000 animales domésticos habrían sido cazados por lobos, una cifra récord que alimenta la ira en las zonas rurales. Para los actores del pastoralismo, un número que supera los 1,000 individuos parece difícil de gestionar y amenaza directamente la supervivencia de ciertas explotaciones. Francia se había fijado el objetivo de mantener alrededor de 500 lobos, considerados suficientes para garantizar la viabilidad de la especie. Si los números reales son el doble, esto cambia la ecuación política fundamental. ¿Deberían aumentarse los disparos de control permitidos? ¿Fortalecer masivamente la protección de los rebaños con perros guardianes y vallas? ¿Inspirarse en modelos de convivencia probados en Suecia, España o Italia? Estas cuestiones van más allá de la ciencia. La decisión final recae en los responsables políticos, que deberán equilibrar la protección de una especie emblemática, las realidades económicas agrícolas y la aceptación social. Los datos de la Oficina Francesa de la Biodiversidad servirán de base para estos equilibrios, pero el debate sigue abierto y tenso. Una cosa es segura: al revelar la verdadera extensión de la presencia del lobo gracias al ADN, la ciencia obliga a la sociedad francesa a enfrentar una realidad que ya no puede minimizar.




