Inicio Mundo Entre empatía e interés nacional: el dilema de las sociedades frente a...

Entre empatía e interés nacional: el dilema de las sociedades frente a las crisis internacionales.

14
0

En la era digital, las distancias geográficas ya no son una limitación para la interacción política y emocional dentro de las sociedades. Gracias a las redes sociales, los eventos internacionales, por lejanos que estén, ahora están permanentemente presentes en el espacio público. Imágenes, videos cortos y relatos que circulan en el universo digital son capaces de generar amplias oleadas de emoción y solidaridad en sociedades que no están directamente involucradas en estos conflictos.

Sin embargo, esta reactividad, aunque emana de un impulso humano legítimo, plantea una cuestión esencial: la relación entre la emoción colectiva y la lógica del estado en la conducción de las relaciones internacionales.

La política exterior, como destacó el teórico realista de las relaciones internacionales Hans Morgenthau, no se basa en primer lugar en impulsos morales o reacciones emocionales, sino en un principio central: el interés nacional.

Los estados se desenvuelven en un entorno internacional complejo estructurado por los equilibrios de poder, las alianzas, así como por consideraciones de seguridad y económicas. Por lo tanto, las decisiones tomadas en este ámbito generalmente responden a cálculos estratégicos a largo plazo mucho más que a reacciones emocionales inmediatas.

Las redes sociales desempeñan un papel central en esta dinámica. Estas plataformas operan según lo que los estudios en medios de comunicación llaman la economía de la atención, donde los contenidos compiten por captar el interés de los usuarios. En este entorno, los mensajes más cargados emocionalmente a menudo se difunden más rápidamente que los análisis matizados o las discusiones profundas. Las imágenes impactantes y los eslóganes simplificadores tienen una capacidad de propagación mucho mayor que los documentos técnicos sobre políticas públicas o cuestiones económicas.

En este contexto, también puede surgir una forma de polarización afectiva, donde los conflictos internacionales se reducen a oposiciones morales simplificadas, como opresor contra oprimido, bien contra mal, dando al debate una intensidad emocional fuerte, al tiempo que se aleja de la complejidad real de las dinámicas internacionales.

Por otro lado, el espacio digital contribuye a establecer una cierta disociación entre lo virtual y lo real. En las redes sociales, las posturas políticas se construyen frecuentemente a partir de imágenes, eslóganes y acciones inmediatas, mientras que la actuación del estado se inscribe en un universo diferente, estructurado por instituciones, economía y alianzas internacionales. Cuando estos dos registros se confunden en la percepción colectiva, las posturas políticas pueden surgir en el espacio digital sin reflejar completamente las limitaciones y complejidades a las que se enfrenta el estado en la realidad.