En Argentina, la creación de conocimiento abierto dentro del movimiento Wikimedia reproduce las asimetrías territoriales que históricamente han moldeado el país. La infraestructura, los recursos y la influencia están concentrados en Buenos Aires. Como resultado, ciertos territorios, idiomas y experiencias han sido sistemáticamente documentados más que otros, lo que resulta en una forma de desigualdad documental: determina qué memorias ingresan a los archivos digitales globales y cuáles quedan excluidas. Esto plantea un desafío para el movimiento en Argentina: avanzar hacia una verdadera federalización para que más voces, recuerdos y formas de conocimiento puedan ingresar a los archivos digitales abiertos desde sus propios territorios.
En esta publicación de Diff, presento un caso concreto que busca contribuir a ese objetivo. Basándome en mi experiencia como miembro de la comunidad indígena de Purmamarca, en el extremo noroeste de Argentina, documento la peregrinación andina a Punta Corral y comparto ideas que pueden ser útiles para otros wikipedistas que trabajan en contextos periféricos o con expresiones culturales situadas. Este artículo lanza la serie Más allá de Buenos Aires, un esfuerzo continuo para abrir estas discusiones a través de la práctica fundamentada.
Cada año, más de 160,000 personas enfrentan el frío y la alta altitud en el corazón de la Quebrada de Humahuaca para cumplir una promesa. Esto no es simplemente una procesión católica, sino una peregrinación andina: un viaje marcado por el sacrificio, la resistencia física y una profunda conexión con la Pachamama y la Virgen de Punta Corral, conocida localmente como la «Mamita del Cerro». Esta devoción mariana local se remonta casi 200 años a su aparición en 1835 y ha fomentado una comunidad de fe de peregrinos que emprenden viajes que duran entre 6 y 18 horas a pie, dependiendo del punto de partida, la altitud y las condiciones individuales.
Dentro de este contexto, hay cuatro rutas principales, cada una con su propio carácter. La ruta de Tumbaya (22 km, alrededor de 12 horas) es la más frecuentada y de dificultad moderada. La ruta de Tunalito (15 km, 5 a 8 horas) es la más corta en distancia pero incluye pendientes pronunciadas. La ruta de Maimará (17 km, alrededor de 10 horas) ofrece paisajes sorprendentes, incluida la icónica Paleta del Pintor. La ruta de Tilcara (25 km, hasta 12 horas) es la más larga y exigente, generalmente emprendida por peregrinos más experimentados.
Lo que distingue esta peregrinación a nivel global son las bandas de sikuri. No solo acompañan el viaje: lo estructuran. Estos grupos musicales interpretan usando zampoñas, tambores de madera y cuero, así como cuernos ancestrales y cornetas. Esta práctica refleja una relación directa con el entorno y un cuerpo de conocimiento técnico transmitido a lo largo de las generaciones. Una de las fotografías más representativas de este proceso se captura al amanecer, cuando las bandas de sikuri y los peregrinos avanzan juntos hacia el horizonte, el sonido de sus instrumentos marcando el ritmo constante de la ascensión.
Desde mi perspectiva como wikipedista indígena de la comunidad de Purmamarca, documentar esta experiencia en Commons y en este blog también es un acto de producción de conocimiento situado. Cuando alguien con mi background sube imágenes de la ascensión, las bandas de sikuri o la Virgen de Copacabana de Punta Corral, no solo están ampliando el archivo visual disponible; también están asegurando que cuando esta peregrinación es representada, las voces andinas formen parte de la narrativa, en lugar de ser retratadas exclusivamente a través de una lente externa.
A lo largo de este proceso, identifiqué varias lecciones transferibles para otras comunidades interesadas en documentar sus propias prácticas culturales y territoriales. Primero, la documentación en Punta Corral no es comparable a una simple excursión; requiere respetar los ritmos de la peregrinación, incluidos momentos de descanso y participación colectiva en el ritual. Segundo, la autoría situada proporciona legitimidad documental, pero no excluye otras perspectivas; más bien, reconoce que ciertos registros ganan mayor integridad cuando son producidos desde dentro de la comunidad. Tercero, el valor documental de Wikimedia Commons se fortalece al capturar los detalles del paisaje, material y humano que hacen que una práctica sea única: desde el amanecer a lo largo de los senderos y las familias ascendiendo juntas hasta los paisajes cambiantes, los campamentos en la montaña y las vistas panorámicas de la multitud desde arriba. Por último, el proceso también requirió reconocer límites éticos: a veces, la cámara tuvo que guardarse para evitar interferir con la naturaleza sagrada del ritual (por eso, las imágenes de la Virgen en el interior de la capilla no están incluidas). Documentar se convirtió así en un ejercicio continuo de diálogo, escucha atenta y juicio cuidadoso sobre qué grabar y cómo hacerlo.
El conocimiento abierto, al igual que la peregrinación misma, no se construye de la noche a la mañana: se avanza paso a paso. En Punta Corral, cada persona asciende llevando su propia historia, pero el significado emerge colectivamente. Tanto la fe como el conocimiento abierto avanzan cuando se sostienen en comunidad, cuando cada paso individual encuentra propósito dentro de un esfuerzo compartido. Espero que esta experiencia inspire a otras comunidades a documentar sus territorios y tradiciones, y al hacerlo, continúen construyendo un movimiento más amplio, plural y situado.


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