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En el aniversario del golpe militar, el fiscal del Juicio de Nuremberg de Argentina reflexiona sobre los conflictos globales actuales (Entrevista)

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Buenos Aires, Argentina – En el 50 aniversario del golpe militar de Argentina, que llevó a una de las dictaduras más sangrientas de la historia de Sudamérica, el ex fiscal del llamado «Juicio de Nuremberg» de Argentina, Luis Moreno Ocampo, argumenta que el país ofrece una lección clave para los conflictos globales de hoy: la violencia debe enfrentarse con justicia, no con guerra, de lo contrario, «se multiplica».

En la década de 1970, Argentina sufrió una extrema violencia política, con grupos guerrilleros y una represión estatal creciente que se intensificó después del golpe militar de 1976 liderado por el general Jorge Rafael Videla. Su dictadura militar llevó a cabo una campaña ilegal a nivel nacional que incluyó desapariciones forzadas, torturas y el robo sistemático de recién nacidos. Según la organización de derechos humanos Abuelas de Plaza de Mayo, se estima que unas 30,000 personas fueron desaparecidas y alrededor de 500 bebés fueron robados a sus padres detenidos.

En 1985, después de la caída de la dictadura, Moreno Ocampo se desempeñó como fiscal adjunto en el Juicio a las Juntas, en el que el nuevo gobierno democrático de Argentina enjuició a los líderes de la junta militar por crímenes de lesa humanidad.

El juicio histórico sentó un precedente para el desarrollo de la justicia penal internacional, reflejado posteriormente en la creación de la Corte Penal Internacional (CPI) en 2002, donde Moreno Ocampo luego sirvió como fiscal jefe.

En una conversación con Argentina Reports, Moreno Ocampo argumenta que la experiencia de Argentina es un caso excepcional: un país que logró enfrentar las violaciones a los derechos humanos sin recurrir a la lógica del «enemigo» -que implica eliminación sin garantías- sino a través de un consenso político que llevó a un nuevo método.

«Argentina demostró que es posible enfrentar el pasado con justicia, no con venganza», dijo Moreno Ocampo.

La justicia, no la guerra, protege a las sociedades de la violencia

La creación de la CPI, en parte, pretendía proporcionar un mecanismo en el que los países pudieran evitar las limitaciones políticas del Consejo de Seguridad de la ONU, en el que los miembros permanentes tienen poder de veto que a menudo conduce a un estancamiento en conflictos urgentes.

A pesar de la existencia de este organismo, muchas potencias globales importantes, incluidos Estados Unidos, Rusia y China, no son miembros, y cada vez más, lamenta el ex fiscal, el mundo parece estar avanzando en la dirección opuesta.

«La CPI es como un Wi-Fi global. Algunos países están conectados, otros no», dijo.

En ese contexto – marcado por la fragmentación del orden internacional, guerras a gran escala como las de Irán y Ucrania, y el creciente riesgo nuclear – la guerra una vez más se ha convertido en una herramienta para resolver conflictos.

Desde Afganistán e Irak hasta Ucrania, Gaza y ahora Irán, Moreno Ocampo argumenta que la guerra es el «crimen madre» que permite todos los demás. Frente a la violencia que una vez más se convierte en una respuesta al terrorismo y disputas entre actores globales, las potencias principales están repitiendo un modelo que no funciona.

«La forma de proteger a un país contra los grupos terroristas no es la guerra -que genera más violencia- sino la justicia. Y esa es la lección de Argentina», dijo.

Para Moreno Ocampo, el problema es uno de método. Hay dos maneras de enfrentar la violencia: tratar al actor violento como un enemigo y eliminarlo, o investigarlo y juzgarlo respetando sus derechos. En 1985, Argentina eligió el segundo camino.

«Le dieron a los militares lo que no habían dado a sus víctimas: un juicio justo», dijo.

El regreso de la guerra

Moreno Ocampo rastrea el regreso de la guerra como una herramienta para resolver conflictos a las consecuencias de los ataques del 11 de septiembre, cuando Estados Unidos decidió tratar al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, no como un criminal a ser enjuiciado, sino como un objetivo militar a ser eliminado.

El resultado, argumenta, fue contraproducente. Bin Laden permaneció prófugo durante años y la guerra en Afganistán finalmente fracasó.

Disfruta de esa dinámica, dice, se puede ver en Irak y otros conflictos.

«Cada vez que Estados Unidos entra en estas guerras, pierde. Y sin embargo, por diferentes motivos, no puede aprender de esa experiencia», dijo.

Esta lógica, agrega, también es visible en los conflictos actuales en Oriente Medio, donde proyectos opuestos buscan eliminarse mutuamente en lugar de coexistir.

«Cuando aparecen proyectos que buscan excluir o eliminar al otro, eso inevitablemente conduce a la guerra», dijo.

La persistencia de la guerra, según Moreno Ocampo, también está relacionada con los límites del sistema internacional actual, y es visible en los conflictos de hoy.

En Oriente Medio, argumenta, las partes opuestas están atrapadas en proyectos mutuamente excluyentes que no dejan espacio para la coexistencia. «Cuando los actores buscan excluir o eliminar al otro, eso inevitablemente conduce a la guerra», dijo, señalando las dinámicas entre Israel y Hamas.

Después de los ataques del 7 de octubre, señaló, hubo un amplio consenso internacional en condenar a Hamas, pero la respuesta militar posterior no resolvió el conflicto y en lugar de eso profundizó la crisis humanitaria, mientras que Hamas permanece en el poder.

Para Moreno Ocampo, esto refleja un fracaso más amplio del método: se sigue utilizando la guerra donde existen mecanismos de justicia pero no se aplican.

Una advertencia desde Argentina

En un mundo moldeado por armas nucleares, tecnología avanzada y crecientes tensiones geopolíticas, Moreno Ocampo advierte que continuar por este camino podría llevar a una catástrofe global.

«La guerra es un modelo que la humanidad ha usado durante miles de años. Pero en un mundo con bombas atómicas y ciberataques, ya no es viable», dijo.

En consonancia con Albert Einstein, agregó: «No sé cómo se libraría la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta se peleará con palos y piedras».

Para Moreno Ocampo, la experiencia de Argentina sigue siendo relevante no solo como un proceso histórico, sino como un modelo posible para el futuro.

«El mundo está volviendo a la lógica de la guerra para resolver conflictos, y eso puede llevarnos a una catástrofe», dijo.

Imagen destacada: Luis Moreno Ocampo

Crédito de la imagen: luismorenoocampo.com