El artículo original: Milei consuma retroceso ambiental en Argentina con cambios a la Ley de Glaciares a favor de la minería
En medio de una operación policial para controlar a los manifestantes reunidos fuera del Congreso en favor de «¡Que no se toque la Ley de Glaciares!», la Cámara de Diputados de Argentina otorgó la aprobación preliminar a la modificación de la Ley 26.639, que establece Presupuestos Mínimos para la Protección de Glaciares y del Ambiente Periglaciar. Esta medida, impulsada por el gobierno de Javier Milei y opuesta por organizaciones ambientales, expertos en recursos hídricos y la mayoría de los partidos de la oposición, marca un retroceso ambiental significativo y un cambio en las políticas del país sobre la protección de sus reservas de agua dulce.
El resultado de la votación, que se extendió hasta pasada la medianoche, arrojó 137 votos a favor, 111 en contra y tres abstenciones, permitiendo que la regulación que redefine el alcance de las zonas periglaciales para facilitar el avance de proyectos mineros fuera aprobada.
Adiós a las «Reservas Estratégicas»
El cambio fundamental introducido por la nueva legislación altera la esencia de la ley original aprobada en 2010, considerada pionera en América Latina. Anteriormente, la legislación protegía todos los glaciares y ambientes periglaciares como reservas estratégicas de recursos hídricos para consumo humano, agricultura, biodiversidad, generación de energía e investigación científica, prohibiendo cualquier actividad minera o industrial o la descarga de contaminantes que pudieran dañarlos.
Con la reforma, esta protección se reduce drásticamente: solo aquellos glaciares que demuestren una «contribución de agua relevante y verificable» a las cuencas hídricas seguirán siendo protegidos, según informó Página/12.
En la práctica, esta modificación excluye un gran número de formaciones de hielo más pequeñas, glaciares de escombros y áreas periglaciares que desempeñan un papel crucial en la regulación de las aguas subterráneas y el equilibrio climático. Así, se abre la puerta a proyectos mineros, especialmente en sectores de minería a cielo abierto como el litio y el cobre, para invadir estos territorios.
Los partidos de la oposición y las ONG ambientales denunciaron la iniciativa, advirtiendo que anula la prohibición de actividades que podrían alterar el estado natural de áreas consideradas esenciales para la biodiversidad, el equilibrio climático y el consumo humano.
Acusaciones de «Farsa», «Saqueo» y Lobby Minero
El debate en la cámara fue tenso y se caracterizó por denuncias de presiones externas. El primero en hablar fue el diputado libertario y presidente de la Comisión de Recursos Naturales y Conservación Ambiental, José Paluc, quien defendió el proceso preliminar del proyecto.
En una breve intervención que no profundizó en detalles técnicos, Paluc se centró en justificar la audiencia pública celebrada días antes, calificándola como un hito democrático.
Sin embargo, esta perspectiva fue desafiada de inmediato por la oposición. La diputada de Unión por la Patria Sabrina Selva condenó el proceso como una simulación y destacó las presiones del sector extractivo.
Hizo hincapié en que la ley actual no tiene lagunas legales, ha sido confirmada por la Corte Suprema y que la modificación sirve a los intereses de las compañías mineras.
«Las decisiones se basarán más en criterios políticos que científicos», afirmó, refutando las afirmaciones de que la legislación actual es anti-minera.
«La Cámara Argentina de Minería reconoce un crecimiento exponencial», recordó.
«Milei fue elegido por las corporaciones para un saqueo rápido»
Uno de los momentos más tensos ocurrió durante el discurso de la diputada del Frente de Izquierda Myriam Bregman, quien no solo criticó el contenido de la ley, sino que también atacó directamente el modelo económico del gobierno.
«El partido gobernante busca aprobar la iniciativa para un saqueo rápido. El Frente de Izquierda recuerda; la gente recuerda, y recordarán esta infame traición a este modelo. Milei sabe que fue elegido por las corporaciones para un saqueo rápido», afirmó.
El jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, buscó desmontar la narrativa dominante que retrata al peronismo como un obstáculo al desarrollo. Martínez recordó que fue el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner quien promulgó la ley original en 2010, aclarando que la ley nunca fue un obstáculo para la actividad minera responsable.
«Estamos a favor de proteger los glaciares y las áreas periglaciares. La ley de 2010 permitió el desarrollo minero. Debemos superar las falsas dicotomías; el peronismo ha hecho más que nadie para garantizar que el desarrollo productivo vaya de la mano con la protección ambiental», dijo.
Además, el diputado Lucía Cámpora fue más allá, calificando la audiencia pública como «vergonzosa» y vinculando la reforma a las exigencias de organizaciones crediticias internacionales. Cámpora indicó que la verdadera agenda subyacente de la medida refleja un plan del Fondo Monetario Internacional (FMI), que aboga por una triple flexibilidad: laboral, ambiental y económica.
Uno de los votos de oposición más significativos provino del experimentado diputado Miguel Ángel Pichetto del bloque Encuentro Federal, quien calificó la ley impulsada por Milei como un retroceso.
«No hay elementos nuevos (…) abre un camino peligroso para el pueblo argentino», advirtió.
«Ley de Entrega del Agua y las Megamineras»
Las duras críticas vinieron del diputado de Santa Cruz Juan Carlos Molina, que es sacerdote. Molina renombró simbólicamente la iniciativa y pintó un panorama sombrío de lo que le espera a las provincias con menos recursos.
«Esta ley debería llamarse ‘ley de entrega del agua’ y la ‘ley de megamineras’. La regulación fomentará la competencia entre provincias para ver quién entrega primero sus glaciares en busca de recursos económicos», afirmó, según cita de Página/12.
Con el resultado de la votación, el gobierno de La Libertad Avanza aseguró una alianza de facto con el provincialismo minero y las facciones PRO y UCR alineadas con los intereses de las grandes corporaciones extractivas, revelando que la protección de los recursos hídricos no está en la agenda de Milei.






