Quince años después de los hechos, un nuevo testimonio vuelve a llamar la atención sobre el caso de Xavier Dupont de Ligonnès. En el programa «Tout beau, tout neuf» (TBT9) del 13 de abril, la cronista Shana Loustau se refirió al testimonio inédito de la directora de una posada donde supuestamente se alojó poco después de su desaparición, quien se expresó por primera vez. Ella describe a un hombre sociable, lejos de la imagen de un fugitivo discreto.
Un testimonio inédito después de 15 años de silencio
El caso de Xavier Dupont de Ligonnès sigue teniendo avances en los últimos meses. Después de una nueva teoría presentada por Michel Mary, Shana Loustau presentó en su crónica del 13 de abril una nueva declaración sobre uno de los hombres más buscados de Francia: «Es un testimonio completamente nuevo en este caso».
Ella recuerda el contexto: «Xavier Dupont de Ligonnès ha estado desaparecido desde el 21 de abril de 2011, cuando la policía encontró a su esposa e hijos enterrados bajo la terraza de su casa.» Según la información disponible, habría dejado Nantes a mediados de abril para dirigirse al sur, donde se habría alojado solo en una posada.
La particularidad de este testimonio: la propietaria del establecimiento habla por primera vez en 15 años.
«Hablaba mucho»: un comportamiento sorprendente
En su relato, la directora de la posada destaca un punto: el comportamiento del hombre que acogió. «Es cierto que hablaba mucho. No era discreto en absoluto y no se mantenía al margen.»
Un contraste sorprendente con la imagen generalmente asociada a una persona buscada. Agrega: «Esto es lo que realmente nos sorprendió cuando supimos que estaba siendo buscado por los crímenes, efectivamente, de sus hijos y su esposa.»
Detalles que sorprenden después del golpe
La directora también describe varios elementos que le llamaron la atención, pero solo después de enterarse del caso. Menciona un momento específico: «Me saludó desde su balcón, eso me llamó la atención.»
Pensando que era un cliente habitual, explica: «De todos modos, fui a verificar pero no, nunca había venido.» Otro detalle: «Pasó la noche solo con una buena botella de vino que había pedido.» Un comportamiento que hoy le parece significativo: «El hecho de estar solo y tomar una buena botella de vino, eso fue algo que fue un poco impactante.»
Ella concluye: «Aun así, pasó una noche aquí en Cassagne. Fue algo, creo, que no se puede pensar peor.»
«Nada se veía»: un hombre frío
En el momento de los hechos, nada parecía sospechoso. El testimonio destaca un punto clave: no había signos exteriores que permitieran imaginar la situación. «Se dice que no se veía nada extraño en este señor en el momento en que lo conoció.»
En el programa, Gilles Verdez reacciona a este testimonio mencionando una actitud de «frío».
Continúa: «Da la impresión de ser una computadora sin sentimientos que lo programa todo y lo calcula todo.» Antes de recordar que varias hipótesis siguen abiertas: «¿Lo organizó todo? ¿Se suicidó, no sabemos?»
Un programa disponible en la repetición gratuita en M6+
Quince años después, este testimonio se suma a los numerosos elementos conocidos, sin aportar una respuesta definitiva.
Sin embargo, subraya un punto: el contraste entre un comportamiento percibido como normal y la gravedad de los hechos. Un elemento que continúa alimentando las preguntas sobre uno de los casos criminales más impactantes de las últimas décadas.
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