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El Colectivo 46/2 reconoce el trabajo de GHREN y da la bienvenida al informe que reafirma las denuncias de las organizaciones de la sociedad civil en los últimos ocho años.

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El 17 de marzo de 2026, el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) presentó este lunes, ante la 61ª Sesión del Consejo de Derechos Humanos, su Informe Anual examinando la situación de los derechos humanos en Nicaragua, brindando nuevas perspectivas para analizar la continuidad, dimensión de género y escalada de la represión política, que cada vez está adquiriendo un carácter transnacional.

A solo unos días de otro aniversario de la represión violenta de las protestas en abril de 2018, las organizaciones que conforman el Colectivo 46/2 reconocen el importante trabajo de documentación que el Grupo de Expertos ha llevado a cabo a lo largo de estos años. Sus informes, producto de un trabajo riguroso y sistemático, reafirman y otorgan mayor legitimidad a las denuncias que las organizaciones de derechos humanos han presentado a lo largo de este tiempo, al mismo tiempo que sacan a la luz las voces silenciadas durante estos ocho años de crisis sostenida.

El nuevo informe profundiza en los principales patrones de violaciones transnacionales de derechos humanos, como la vigilancia, las amenazas, el acoso y la violencia física; el abuso de los mecanismos de control e cooperación internacional; la privación arbitraria de la nacionalidad; la confiscación de propiedades; y represalias contra familiares que permanecen en el país. También analiza la dimensión de género de la represión transnacional y la arquitectura transnacional de inteligencia y vigilancia que permite al Estado monitorear y perseguir a los nicaragüenses en el exilio.

Un aspecto novedoso del Informe es el progreso investigativo respecto al financiamiento del aparato represivo del Estado y sus vínculos con prácticas corruptas. El Informe explica varios métodos utilizados desde 2018 que implican el mal uso y desvío de fondos públicos para financiar la represión y violaciones de derechos humanos y lograr un mayor control social. Al mismo tiempo, identifica a los perpetradores directos individuales e institucionales de estos actos de corrupción.

En sus conclusiones, el GHREN emite un nuevo llamado a la comunidad internacional respecto a su responsabilidad de actuar ante la empeoramiento de la situación y la negativa del Estado nicaragüense a cooperar con las Naciones Unidas. En este sentido, advierte que dada la magnitud y duración de las violaciones, cuanto más se retrase la acción, más pesada será la carga para restablecer los derechos, las instituciones democráticas y el estado de derecho.

El Grupo también insta al Estado de Nicaragua a adoptar medidas efectivas e incondicionales para lograr una transición pacífica y concertada de acuerdo con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. El informe recomienda que el Estado tome una serie de medidas que conduzcan al cese de las violaciones de derechos humanos, al fin de la represión política y a la eliminación de la impunidad. El GRHEN reiteró también recomendaciones generales dirigidas a que previamente ha formulado, destacando, entre otras, las siguientes recomendaciones clave: realizar investigaciones y enjuiciamientos penales sobre la base de la jurisdicción extraterritorial, incluida la jurisdicción universal; imponer sanciones dirigidas y otras medidas legales a individuos, entidades e instituciones identificados por el Grupo como responsables o cómplices de violaciones, abusos y crímenes; y exigir que Nicaragua sea considerado responsable ante la Corte Internacional de Justicia por violar la Convención para la Reducción de la Apatridia y la Convención contra la Tortura.

Durante el diálogo interactivo, más de una decena de delegaciones diplomáticas se dirigieron al Consejo, sobre el informe del GHREN y la crisis nicaragüense. La delegación de la Unión Europea en Ginebra agradeció al GHREN por su informe y reiteró su pleno apoyo a su mandato, expresando alarma por los hallazgos sobre la dimensión de género y la naturaleza transnacional de la represión, y condenando aún más el uso abusivo de las alertas de INTERPOL. La delegación reiteró su llamado a la restauración del estado de derecho en Nicaragua y al cumplimiento pleno de las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.

Por su parte, la delegación del Reino Unido también expresó profunda preocupación por el continuo deterioro de los derechos humanos en Nicaragua, señalando que el hecho de que tales violaciones puedan constituir crímenes de lesa humanidad subraya la necesidad de un escrutinio internacional. Canadá, en nombre de los países que conforman el Grupo Central, que sigue la resolución que estableció el mandato de GHREN, instó al Consejo a monitorear la situación y apoyar los esfuerzos de rendición de cuentas, mientras que Uruguay rechazó la política de privación arbitraria de la nacionalidad como herramienta de represión.

Organizaciones de la sociedad civil también participaron en el diálogo interactivo que siguió a la presentación del informe. En sus declaraciones, dieron la bienvenida al informe, denunciaron el cierre de 83 organizaciones más en 2025 y la persecución de defensoras de derechos humanos mujeres, incluido el exilio y la denacionalización, y denunciaron la violencia estatal que trasciende las fronteras, así como el despojo y la usurpación de los territorios de los pueblos indígenas y afrodescendientes, cuyo derecho al consentimiento libre, previo e informado ha sido violado a través de la concesión de concesiones mineras a empresas extranjeras. Se exigió prueba de vida para Brooklyn Rivera y todas las personas en situaciones de desaparición forzada, como el oficial militar retirado Carlos Brenes, cuya hija también participó en el diálogo y recordó al régimen que el mundo los está observando y documentando pruebas de sus abusos.

En varias declaraciones de la sociedad civil, se exigió la liberación de todas las personas encarceladas por motivos políticos, al menos 46 personas, incluidas mujeres, personas mayores y 8 guardaparques indígenas. Desde el Colectivo 46/2, reafirmamos nuestro compromiso con métodos pacíficos que respeten el derecho internacional. Por lo tanto, nos unimos al llamado del Grupo a la comunidad internacional para que mantenga su labor de escrutinio y monitoreo y participe en procesos de rendición de cuentas, basados en la información proporcionada por el Grupo sobre graves violaciones de derechos humanos y sus responsables. Asimismo, instamos a todos los estados miembros del Consejo a proteger a los individuos exiliados, en particular a aquellos que continúan trabajando en defensa de los derechos humanos enfrentando los riesgos de la represión transnacional.