«Se parece a una fortaleza, un edificio seguro de 11.000 m² en 5 niveles». Así es como Christel describe el laboratorio de la policía científica que dirige desde febrero de 2023. Un lugar donde conviven 170 funcionarios, en su mayoría expertos, cada uno con una especialidad: «Requiere mucho conocimiento y habilidad. Uno puede ser experto en huellas dactilares, en revelación transpapilar o en balística», explica la invitada de «Un jour une vie» en RTL.
La principal misión de la policía científica es vincular escenas de crímenes con sus autores. Para ello, los equipos se basan en objetos que contienen rastros de todo tipo llamados sellos. Estos preciosos indicios se recolectan directamente en la escena del crimen y a veces pueden ser muy numerosos: «Podemos ir desde un sello, hasta 500, para un evento importante como los ataques en París en 2015», afirma. La directora explica que los tiempos de análisis son muy variables: «Los más relevantes los analizamos rápidamente. Y a medida que avanza la pesquisa y las investigaciones, llegan avalanchas de sellos y nos lleva varios meses examinarlos», asegura.
Después de varios años al frente del laboratorio, Christel tiene una clara opinión sobre el mundo criminal: «El crimen perfecto no existe según la policía científica que soy. Vamos a hacer todo lo posible para buscar el máximo de rastros, ya sea ADN, dactilares, para aportar elementos objetivos a la justicia». La directora asegura que el criminal siempre deja un indicio detrás de él, y recuerda un caso que es el ejemplo perfecto: «Un conserje mató a su esposa, descuartizó el cuerpo, lo metió en una bolsa de basura, y luego se fue de vacaciones. En la bolsa de basura, había cinta adhesiva (…) Al analizar esa cinta, vimos que había sido cortada con los dientes. Realizamos un estudio y así llegamos al esposo».
Un cigarrillo puede ser colocado sin que nadie lo sepa en la escena del crimen
Christel Sire-Coupet
Si a veces los rastros requieren una investigación detallada en el terreno, otras escenas de crimen ofrecen pruebas mucho más evidentes: «Un militar fue apuñalado en La Défense. Los investigadores de la brigada criminal, al ver las cámaras de seguridad, se dieron cuenta de que el autor, en su huida, perdió su suéter que llevaba atado en la cintura». Tras analizar la prenda, la directora y sus equipos confirman la identidad del asesino. Pero el criminal también puede tratar de engañar a los policías dejando falsas pistas: «Un cigarrillo puede ser colocado sin que nadie lo sepa en la escena del crimen. Cuando el ADN comenzó a aparecer en las investigaciones, podía considerarse como la prueba reina. Así que no debíamos descuidar la investigación».
Apasionada por su trabajo, la directora se esfuerza en desmitificar los mitos transmitidos por la ficción, como la serie «CSI: Crime Scene Investigation»: «Es un espejo distorsionado, hay verdad y mentira. Sigue siendo una caricatura, ya que es una serie americana. Ellos van al terreno. En Francia, los expertos judiciales del laboratorio no van al terreno», explica. Aunque esta profesión sigue siendo fantaseada por muchos, Christel concluye relativizando: «Somos personas ordinarias».






