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Mercados de carbono: fragilidad científica del mecanismo.

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Eric Verrecchia (Profesor Honorario en el Instituto de Dinámica de la Superficie Terrestre en la Facultad de Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente de Lausana)

Imagina comprar una casa cuyos cimientos nadie ha verificado. Eso es básicamente lo que proponen los «créditos de carbono» agrícolas. El principio parece atractivo: un agricultor adopta mejores prácticas, su suelo almacena más carbono orgánico, y las empresas emisoras de CO2 le compran «créditos» para compensar sus emisiones. Un estudio científico reciente ha examinado los diez grandes protocolos internacionales que se utilizan para calcular estos créditos. El resultado: ha llegado a una conclusión preocupante. Algunos protocolos ni siquiera se molestan en medir concretamente el carbono orgánico presente en el suelo desde el principio, prefiriendo utilizar valores promedio regionales. Como resultado, el error puede llegar a ser hasta 2,5 veces antes de empezar a evaluar algo. Otros simplemente ignoran prácticas agrícolas reconocidas por su impacto en el carbono orgánico del suelo, como las plantas de cobertura o la diversidad de rotaciones de cultivos. En resumen: se otorgan créditos en base a valores que nadie ha medido realmente.

Y ¿qué sucede cuando el protocolo se basa realmente en un enfoque de campo para verificar que el carbono orgánico está realmente enterrado? Sin sorpresa, la situación está lejos de ser halagadora. Los métodos utilizados, las herramientas, la profundidad de la medición, el número de muestras seleccionadas, todo esto varía de un protocolo a otro, a veces en proporciones que distorsionan significativamente los resultados. Y como si estas deficiencias no fueran suficientes, los detalles de estas mediciones a menudo permanecen en secreto, lo que hace imposible cualquier control independiente. Mientras tanto, las empresas que compran estos créditos, a menudo caros, emiten con la conciencia tranquila de los que creen haber pagado su deuda. Este estudio no afirma que la idea de los créditos de carbono agrícolas sea mala en sí misma; incentivar el almacenamiento de carbono orgánico en los suelos sigue siendo una práctica relevante y no solo desde una perspectiva «climática». Pero advierte: sin reglas comunes, rigurosas y transparentes, científicamente fundamentadas, estos créditos hoy en día suelen reducirse a promesas vacías. Para concluir, gracias a este tipo de estudio, solo se puede constatar una vez más la magnitud de la brecha entre la aparente sofisticación de estos mercados de carbono y la fragilidad científica subyacente. Pero ¿realmente sigue siendo este análisis un caso aislado en las políticas climáticas actuales?

* Dupla, X., Bonvin, E., Deluz, C., Lugassy, L., Verrecchia, E., Baveye, P. C., Grand, S., & Boivin, P. (2024). ¿Son los créditos de carbono del suelo promesas vacías? Deficiencias de las metodologías actuales de cuantificación del carbono del suelo y vías de mejora. Soil Use and Management, 40, e13092. https://doi.org/10.1111/sum.13092. El artículo está disponible en acceso abierto.