Un lince sin orejas capturado en una trampa fotográfica alerta a las autoridades suizas
Un lince sin orejas fue capturado por primera vez por una trampa fotográfica el 25 de enero de 2026 en el cantón de Neuchâtel. Según un artículo publicado por 20 Minutes, las autoridades ahora contemplan capturarlo para someterlo a un examen veterinario completo. El objetivo es doble. Los especialistas primero desean verificar si el animal realmente puede cazar a pesar de su discapacidad. Luego, una extracción de sangre permitirá secuenciar su genoma, es decir, analizar todo su patrimonio genético. De hecho, las orejas del lince boreal son una herramienta sensorial de primera clase. Puntiagudas, móviles y con mechones de pelos negros, le permiten localizar una presa hasta a 500 metros de distancia, incluso bajo la nieve. Por lo tanto, Félix necesariamente ha desarrollado estrategias de compensación para sobrevivir. Según las imágenes disponibles, parece estar en buena salud y continúa alimentándose.
La captura se llevará a cabo en colaboración con la fundación Kora, especializada en el seguimiento de los grandes carnívoros en Suiza, y con el centro FIWI, dedicado a la medicina de la fauna silvestre. Según France 3 Franche-Comté, la operación no cuenta con consenso. La asociación Protect The Lynx se opone firmemente, considerando que ningún lince debe servir como conejillo de indias.
Ce animal met les scientifiques sur la piste d’une mutation génétique inquiétante
Johanne Félix, colaboradora científica del Servicio de Fauna, Bosques y Naturaleza, precisa que se están estudiando dos hipótesis. La primera es una mutación genética espontánea. La segunda, más preocupante, es la consanguinidad, es decir, la reproducción entre individuos demasiado estrechamente relacionados. Esta segunda pista se inscribe en un contexto científico ya bien documentado.
Según Pro Natura, los linces alpinos han perdido un 46% de su diversidad genética en comparación con sus ancestros eslovacos, y los linces del Jura un 30%. Toda la población suiza desciende de una veintena de individuos de los Cárpatos introducidos en la década de 1970. Por lo tanto, el mestizaje genético entre animales emparentados ha empobrecido gradualmente el patrimonio hereditario de la especie. Como resultado, las variantes genéticas desfavorables ahora pueden expresarse, donde antes eran neutralizadas.
La población de la región sureña de Jura, donde se desenvuelve Félix, cuenta con entre 10 y 15 individuos estables desde hace unos quince años. Sin embargo, esta estabilidad numérica no garantiza la salud genética del grupo. El secuenciación del genoma de Félix permitirá determinar si su anomalía es transmisible y si otros individuos de la camada podrían propagarla.
Un lince sin orejas revela una fragilidad que va más allá del caso individual
El caso de Félix no es un hecho aislado. Linces sin orejas han sido observados en el arco jurásico en los últimos años, y el 23% de los linces del Jura presentan un soplo cardíaco, una patología también sospechosa de origen genético. Estos hallazgos recuerdan a los observados en la población de linces de Eslovenia unos años antes de su colapso. Además, la Confederación y los cantones suizos llevan a cabo simultáneamente un amplio proyecto de diversificación genética, que tiene como objetivo introducir nuevos individuos de los Cárpatos para revitalizar el mestizaje genético. Sin embargo, este programa se enfoca principalmente en las regiones alpinas.
El caso del lince sin orejas del Jura suizo ilustra una realidad más amplia. Cuando una población salvaje se cierra sobre sí misma, las anomalías se acumulan de generación en generación. Para los científicos, capturar a Félix no es un acto de curiosidad, sino un paso necesario para evaluar la magnitud del problema y actuar antes de que sea demasiado tarde.





