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DEBORAH GUILLOTIN: Innovar no es agregar tecnología, es recrear espacios donde las personas se comunican

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Une nouvelle école d’anglais, My English School, ha abierto en Niza para desbloquear la expresión oral de los azuréens, un punto débil local.

Mientras la región de Provenza-Alpes-Costa Azul se posiciona como un importante cruce internacional, entre el turismo, el comercio de lujo y la tecnópolis de Sophia Antipolis, el dominio del inglés sigue siendo un desafío. Según el último estudio EF EPI 2025, Niza ocupa solo el puesto 22 de las 27 grandes ciudades francesas en cuanto al nivel de inglés de los adultos, mientras que Francia se sitúa en el puesto 49 a nivel mundial, con una notable debilidad en la expresión oral.

Para hacer frente a este bloqueo, un nuevo centro de formación, My English School, abrió sus puertas el pasado 23 de marzo en el número 21 de la rue de la Buffa, en el corazón del Carré d’Or. La red, ya presente en varias ciudades francesas, apuesta por una pedagogía inmersiva completamente centrada en la práctica para ayudar a los aprendices a superar su aprensión.

Una pedagogía enfocada en la oralidad para superar bloqueos

Alejándose de los métodos escolares tradicionales, My English School (www.myes.fr) ofrece un aprendizaje en grupos reducidos para fomentar la expresión oral. Las clases se centran en debates, talleres temáticos y simulaciones profesionales para estimular el intercambio en un ambiente acogedor. El objetivo es devolver la confianza a aquellos que tienen dificultades con los idiomas. «Muchos franceses tienen bases en inglés pero no se atreven a hablar. Nuestro papel es crear un entorno donde se practique sin miedo al juicio», explica Déborah Guillotin, presidenta de My English School France.

Esta aproximación ha dado resultados, como testifica Laura Kadi, quien dirige el nuevo centro niçois: «Después de estudiar Lenguas Extranjeras Aplicadas, se suponía que debía estar preparada para hablar inglés. En realidad, fue en MyES donde desbloqueé la expresión oral». Un sentimiento compartido por Leandro Martin Carrizo, exalumno convertido en uno de los tres emprendedores del proyecto niçois. «Interactuamos con personas nativas de diferentes nacionalidades, nos familiarizamos con distintos acentos y aprendemos expresiones del día a día que no se encuentran en los libros», señala.

La calidad pedagógica está supervisada por Fabio Grandi, figura histórica de la red. «En MyES, el inglés se aprende como se aprende a andar en bicicleta: a través de la práctica. Nos sorprendemos, probamos, progresamos en un ambiente acogedor asociado a una fuerte exigencia pedagógica», detalla, añadiendo que los formadores son de nivel nativo y certificados.

Un lugar de encuentro y comunidad

El centro niçois de 200 m², lleno de luz, ha sido diseñado como un espacio de encuentro acogedor. Con sus seis salas de formación, sus emblemáticos sillones rojos y sus espacios de discusión informales, el lugar busca cultivar el vínculo humano entre perfiles variados: profesionales, emprendedores, estudiantes o jubilados. Las formaciones, accesibles tanto para particulares como para empresas, pueden ser financiadas a través del Compte Personnel de Formation (CPF).

Esta dimensión comunitaria es un pilar de la metodología. «Los centros MyES se viven realmente como ‘safe places’ (lugares seguros) para aprender. Estamos lejos de ser un número y se crea una verdadera comunidad alrededor de estos cuarteles generales», confirma Magalie Bouadjar, una aprendiz de la red.

Un trío de emprendedores dentro de la escuela

El proyecto niçois está liderado por un equipo cuyas historias están íntimamente ligadas a la escuela. Laura Kadi comenzó con una pasantía antes de ascender hasta la dirección de un centro en Lyon. Fue allí donde conoció a Leandro Martin Carrizo, un empresario argentino que vino a mejorar su inglés para desarrollar su actividad como sommelier. Su camino se cruzó con el de Fabio Grandi, formador y pilar pedagógico de la red. Convencidos por el método y conscientes de las necesidades en la Costa Azul, especialmente con la proximidad de Sophia Antipolis, decidieron asociarse para abrir esta nueva franquicia.

MyES France: una expansión basada en la resiliencia

My English School se implantó en Francia en 2018. En plena crisis del Covid, Déborah Guillotin, entonces de 30 años, adquirió la empresa para salvar los empleos y relanzar su desarrollo. Seis años después, la red cuenta con nueve centros en Francia y continúa su expansión, con aperturas previstas en Montpellier y Estrasburgo. El objetivo declarado es alcanzar los 60 centros en el territorio nacional para 2035, apoyándose en un modelo empresarial que valora la promoción interna y el éxito colectivo.