
Los astronautas de la misión Artemis II están en camino a la Luna. En este quinto día de vuelo, su nave Orión se acerca gradualmente al astro, con un sobrevuelo previsto en las próximas horas.
Pero a diferencia de la mítica misión Apollo 11, no aterrizarán allí. Su paso alrededor de la Luna, programado por unas pocas horas, será principalmente para observarla de cerca.
Porque a pesar de las tecnologías embarcadas, los astronautas utilizarán principalmente sus propios ojos para estudiar la superficie lunar. Desde las ventanas de la cápsula, deberán observar, describir y fotografiar los relieves visibles: cráteres de impacto, antiguas coladas de lava, grietas o incluso variaciones de textura y luminosidad, explica la NASA en su blog. Los miembros de la tripulación fueron entrenados durante dos años antes del inicio de la misión Artemis II en geología para poder identificar estos elementos y sacar conclusiones sobre la composición y la historia de la Luna.
Su posición ofrecerá un punto de vista inédito. A varios miles de kilómetros de la superficie, verán el disco lunar en su totalidad, incluidas áreas cercanas a los polos raramente observadas en estas condiciones.
Aunque este enfoque pueda parecer rudimentario, es muy valioso. Las diferencias de color, brillo o relieve que los astronautas descubrirán a simple vista complementarán los datos recopilados por los instrumentos científicos. «El ojo humano es simplemente la mejor cámara que haya existido», explicó Kelsey Young, el científico jefe de la misión Artemis II. «El número de receptores en el iris supera con creces lo que una cámara puede hacer».
A lo largo del sobrevuelo, también deberán identificar posibles destellos en la superficie, signos de impactos de meteoritos, y aprovechar un fenómeno raro: un eclipse solar visto desde el espacio, cuando el Sol desaparecerá detrás de la Luna.





