La technologie se ha convertido en el nuevo campo de batalla de la rivalidad geopolítica mundial. La regulación, las sanciones y las inversiones ahora sirven como instrumentos de poder bruto. Frente a una América más intervencionista y a una China en pleno aceleramiento, Suiza, históricamente neutral, se encuentra en la encrucijada. ¿Deberá elegir un bando?
Publicado el 10 de abril de 2026 a las 14:54
La reciente decisión de la administración estadounidense de poner al laboratorio de inteligencia artificial Anthropic en una lista negra federal ha causado un gran impacto. Oficialmente, la medida menciona un riesgo para la cadena de suministro. En realidad, ocurre después de una disputa sobre el uso de sus modelos de IA para ciertas aplicaciones militares. Para Suiza, la señal es clara: incluso un socio tecnológico líder no está a salvo de las críticas de Washington.
El caso de Anthropic: Amodei vs Trump
El CEO, Dario Amodei, demanda a Washington. El 9 de marzo de 2026, Anthropic presentó una demanda contra el Pentágono después de la cancelación de un contrato de 200 millones de dólares y su inclusión en la lista negra. La causa: su negativa a eliminar dos líneas rojas, autonomía letal y vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses. Donald Trump había comentado en Truth Social: «¡Nunca una empresa ‘woke’ dictará a nuestro ejército cómo ganar!»
Una «guerra tecnológica fría»
Para varios expertos, este episodio ilustra una evolución más profunda. John Plassard, asociado en Citigate Gestion, habla de una «guerra tecnológica fría» donde las sanciones, los controles de exportación y las listas negras se convierten en instrumentos de poder. Charles-Henry Monchau, CIO de Banque Syz, también considera que el caso crea un precedente. Las herramientas regulatorias diseñadas para adversarios extranjeros ahora pueden ser utilizadas como palancas en disputas políticas o comerciales, incluso dentro del bloque occidental.
Khaled Louhichi, responsable de investigación financiera en Mirabaud Wealth Management, recuerda que las tecnologías críticas como la inteligencia artificial, los semiconductores o las infraestructuras digitales están ahora en el centro de la competencia geopolítica, haciendo que la neutralidad técnica sea cada vez más ilusoria.
¿La administración estadounidense está favoreciendo a China?
Para algunos analistas, el intervencionismo de Washington podría tener un efecto paradójico. Al crear incertidumbre regulatoria, Estados Unidos corre el riesgo de erosionar la confianza en su propio ecosistema. Charles-Henry Monchau destaca que la lista negra de un laboratorio de IA estadounidense envía «una señal inquietante al mercado global», mostrando que los socios tecnológicos se han vuelto vulnerables a las presiones políticas internas.
La neutralidad suiza bajo presión
En este contexto, surge la pregunta sobre la neutralidad tecnológica de Suiza. ¿Puede realmente mantenerse al margen de esta rivalidad binaria? La tarea se vuelve ardua en un mundo estructurado alrededor de bloques tecnológicos incompatibles.
Para John Plassard, ciertas elecciones de infraestructuras podrían eventualmente acercar al país a un ecosistema dominante, a pesar de que Suiza intenta conservar su papel como plataforma de cooperación científica. Khaled Louhichi también cree que un país abierto no puede ignorar por completo estas dinámicas, pero puede mantener un enfoque pragmático al permanecer abierto a la innovación mientras evoluciona naturalmente en el ecosistema occidental.
La reflexión difiere entre el Estado y las empresas. Las autoridades deben integrar consideraciones de soberanía y seguridad nacional, mientras que las empresas privilegian la eficacia. Charles-Henry Monchau observa que las empresas suizas generalmente adoptan las soluciones más competitivas e interoperables, a menudo provenientes de las grandes plataformas estadounidenses, creando una dependencia estructural de facto.





