En un primer vistazo, nada destinaba a los estudiantes de multimedia, DU PAREO* o carreras literarias a enfrentarse a la creación de proyectos. Sin embargo, cada año, muchos de ellos se suman al desafío de innovación de la Fundación de la Universidad de Córcega. Un concurso de ideas que, para algunos, actúa como revelador de habilidades insospechadas.
«En nuestra sociedad actual, la capacidad de emprender es esencial, sea cual sea la profesión», explica Graziella Luisi, directora de la Fundación. «No se trata solo de crear una empresa innovadora, sino de ser capaz de proponer, innovar y movilizar un equipo». Una visión que va mucho más allá de las tradicionales disciplinas económicas.
Con 38 equipos comprometidos este año, el Challenge Innovation reúne perfiles diversos. Mientras que algunas formaciones lo integran como obligación, otros participan voluntariamente.
Es el caso de estudiantes de BUT Medios Multimedia e Informáticos (MMI) o del DU PAREO, carreras que, si bien incluyen algunos módulos de emprendimiento, no centran su pedagogía en la creación y gestión empresarial.
Estudiantes voluntarios y emprendedores
Para estos estudiantes, la experiencia supone una inmersión en un nuevo universo. «Tocamos áreas como la financiera que no vemos para nada en MMI», destaca Alexandre Dubois, de 20 años. «Abre la mente y nos prepara para la creación de una empresa o un proyecto».
Un caso similar es el de Anthony Muraccioli: «Permite tocar la realidad de un día a día profesional». Una confrontación concreta con las restricciones y lógicas de un proyecto.
Desde el punto de vista del DU PAREO, el compromiso se basa completamente en el voluntariado. El equipo detrás del proyecto «Merenda Box», una caja de comida conectada, vio en ello una oportunidad más que una obligación. «Sabíamos que teníamos mucho que ganar», explica Laetitia Bereni, de 18 años.
Del desafío a la materialización del proyecto
Más allá del proyecto en sí, se produce una transformación de postura. «El desafío nos ayudará en nuestra mentalidad empresarial», agrega Angelina Guerra. Aprender a trabajar en equipo, estructurar una idea, defenderla ante un jurado: habilidades transferibles, sin importar la profesión.
Para los profesores, el dispositivo desempeña un papel clave. «Es una continuación de lo que hacemos en pedagogía», analiza Yannick Stara, co-responsable del departamento MMI. «El desafío puede convertirse en un puente hacia la creación de actividades, incluso para estudiantes que no tenían esa intención».
Algunos dan el paso. Cada año, equipos continúan su proyecto en PEPITE Corse, el programa dedicado al emprendimiento estudiantil. Una continuidad que demuestra que la iniciativa va más allá del simple ejercicio pedagógico.
Anthony Menghi y Mehdi Ghoulam son un ejemplo. Ganadores en 2025, volvieron este año y ya crearon una empresa llamada Mindlet: «Es una plataforma de aprendizaje colaborativo asistida por inteligencia artificial».
En trece años, el Challenge Innovation ha transformado profundamente la forma de abordar el emprendimiento en la Universidad de Córcega. Inicialmente concebido para estudiantes de economía, se ha difundido gradualmente a todas las disciplinas.
- Diplôme universitaire passport pour réussir et s’orienter. (Diploma universitario pasaporte para tener éxito y orientarse).




