Un paso hacia una tecnología fascinante
La idea tiene todos los visos de la ciencia ficción, sin embargo, está cobrando fuerza. Investigadores y periodistas científicos, empezando por el británico Rowan Hooper, exploran la posibilidad de conectar un cerebro humano con el de un animal. Esta interconexión, a través de electrodos inalámbricos y algoritmos avanzados, podría alterar nuestros sentidos y nuestra forma de percibir el mundo. El rastro reúne neurociencias, biología evolutiva e inteligencia artificial, con usos que siguen siendo, en este caso, difíciles de determinar completamente.
Avances que cambian el juego
Este futuro no parte de cero, se basa en hitos muy concretos. En 2016, equipos publicaron el mapeo profundo de las conexiones en un cerebro de mosca, un logro técnico que sentó un precedente. Y en 2013, la experiencia de dos ratas conectadas directamente demostró que un individuo podía interpretar las señales sensoriales del otro para realizar una tarea. De hecho, los avances en interfaces cerebro-cerebro y decodificación neuronal aceleran, por ende la pregunta ya no es si es posible, sino cómo hacerlo confiable y seguro.
Una inmersión en sentidos nuevos
Hooper imagina conexiones dirigidas para experimentar sentidos inéditos, como captar la forma en que una rata «ve» el espacio cerca del suelo. ¿Quién no ha soñado con volar como un pájaro y sentir la dinámica del aire en sus alas? Rápidamente surge un límite biológico, nuestro cerebro no está preparado para interpretar ciertos patrones animales, y viceversa. Una opción sería utilizar una inteligencia artificial mediadora para traducir estos flujos, e incluso simular modalidades como la ecolocación en un murciélago, más cercano evolutivamente a nosotros que un ave provista de corteza cerebral.
Cuando la ciencia se encuentra con la ética
La emoción disminuye tan pronto como se abordan las consecuencias, empezando por el bienestar animal. ¿Se puede imponer a una especie estimulaciones cerebrales forzadas, con estrés o dolor, en nombre de la curiosidad humana? Existen salvaguardas, comités de ética y los principios de las 3R obligan, pero tendrán que endurecerse si estos ensayos se vuelven más realistas. Al final, la velocidad de desarrollo dependerá tanto de la técnica como del debate público, ya que nadie quiere ver esas experiencias deslizarse hacia la opacidad o el espectáculo excesivo.
Fuente: https://www.newscientist.com/article/mg26635420-100-what-if-we-could-experience-life-as-another-species/






