La escuela Jean-Petit vivió un momento musical tan raro como enriquecedor. Como parte del festival Pablo Casals, la directora Sandra Mascré buscó acercar la música clásica a los estudiantes, invitando a un virtuoso a la institución. Una iniciativa acogida con entusiasmo por el director Pascal Marsan y el músico Claude Roger.
En Prades, donde el legado de Pablo Casals sigue resonando con fuerza, este encuentro cobró pleno sentido. «No es la primera vez que establecemos un vínculo con la música clásica», recuerda el director, destacando el trabajo realizado en torno a la vida del artista, incluyendo visitas al museo dedicado a él. Sin embargo, esta vez fue la música en vivo la que llegó a los niños.
El violonchelista Guillem Vega, formado en el conservatorio de París y colaborando con la Orquesta Filarmónica de Radio France, París y Niza, presentó su instrumento con pasión y sencillez. Frente a estudiantes atentos, explicó qué es un violonchelo y luego reveló toda su profundidad a través de varias piezas, incluyendo «El Cisne» de Camille Saint-Saëns y la conmovedora «Cant dels ocells» de Pablo Casals.
Un encuentro valioso y sensible que conquistó a pequeños y grandes. Todos se fueron encantados, con algunas notas excepcionales resonando en sus oídos, quizás despertando una vocación incipiente en sus corazones. Como lo expresó bellamente Pascal Marsan: «la escuela también es un lugar donde pueden surgir las pasiones, y donde quizás ya se encuentre, entre los estudiantes, un futuro virtuoso».






