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La trágica historia de Ann Freeman, la madre de Carolyn y Lauren Bessette

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El 12 de febrero pasado, Disney+ reveló su nueva serie muy esperada, Love Story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette. Producida por Ryan Murphy, esta creación inédita narra la trágica historia de amor de John F. Kennedy Jr. – hijo del presidente John Fitzgerald Kennedy y Jacqueline Kennedy-Onassis – y de Carolyn Bessette, anteriormente responsable de relaciones públicas en Calvin Klein. Un verdadero entusiasmo por la serie que reavivó la historia del desafortunado matrimonio, que encontró la muerte tres años después de casarse en un accidente de avión en 1999, junto con Lauren, la hermana de Carolyn.

Un dolor prematuro que conmovió al mundo entero. Pero el público no fue el único en llorar. En privado, Ann Freeman, la madre de las dos jóvenes mujeres a bordo, enfrentó la prueba más desgarradora de su existencia: la pérdida de sus seres queridos. Un drama del cual nunca se recuperará.

Ann Freeman: inconsolable tras la muerte de Carolyn y Lauren Bessette

El 16 de julio de 1999, la vida de Ann Freeman quedó profundamente marcada. En mitad de la noche, la madre de Carolyn y Lauren Bessette se entera de que el avión pilotado por su yerno, John F. Kennedy Jr., con sus dos hijas a bordo, había desaparecido de los radares. Una terrible noticia para esta mujer que nunca aprobó este matrimonio.

Un accidente aéreo que la devastó

Un accidente atribuido en su mayoría a malas condiciones meteorológicas. Un duro golpe para Ann Freeman que temía ver a John partir con sus dos hijas. A pesar de una búsqueda frenética, Ann Freeman estaba convencida de que sus hijas no habían sobrevivido. Cinco días después, se confirmó la tragedia: los tres pasajeros fueron encontrados sin vida a 40 metros de profundidad en el océano Atlántico, junto a fragmentos del avión. Un golpe devastador para la esposa de Richard, su apoyo en esta pesadilla.

El resentimiento de Ann Freeman hacia John

Tras los últimos adioses el 22 de julio de 1999, al dispersar las cenizas de Carolyn y Lauren en el océano después de leer el conmovedor poema de Henry Scott Holland, «La muerte no es nada en absoluto», Ann Freeman no logra avanzar. En Greenwich, decide organizar una ceremonia privada para sus hijas, por temor a que la sombra de John las deje en segundo plano. Desde agosto de 1999, Ann Freeman presentó una petición contra la sucesión de John Fitzgerald Kennedy Jr. por «muerte injustificada» y «sufrimiento físico y moral consciente», que atribuyó a la negligencia de John al pilotar. Para ella, John – a quien considera el único responsable de la catástrofe – nunca volverá a ser John, sino simplemente «él». Un profundo resentimiento del cual nunca se deshará. En 2001, tras obtener 15 millones de dólares de la sucesión de su yerno, Ann Freeman logró que se reconocieran sus derechos. Una suma que nunca curará su herida, pero que le permitirá vivir en paz. Falleció en 2007 a los 67 años, tras luchar toda su vida para honrar la memoria de sus hijas. Una batalla que la acompañó hasta su último aliento.