Para su primera película en solitario, Maureen Fazendeiro, colaboradora regular de Miguel Gomes, sublima un acto de cine bucólico, político y sin jerarquía.
En su cortometraje Les Habitants (2025), una familia de la comunidad gitana recién instalada en una pequeña ciudad de las afueras de París ocupaba el corazón de la historia sin que sus siluetas, sus rostros ocuparan nunca el centro de la imagen. En su lugar, Maureen Fazendeiro filmaba la dulce quietud de una vida suburbana donde la tranquila belleza de paisajes armoniosos también revelaba una negación hacia esas vidas. Es a través de cartas, las de la madre de la cineasta dirigidas a ella, que su presencia, físicamente ausente, temblaba en la distancia.
Con Les Saisons, su primera película larga, Maureen Fazendeiro profundiza en esta forma tan singular de hacer cine que se acercaría a una forma de arqueología moderna con el centro en los lugares, la naturaleza y la ciudad, la gente como testigos del pasado y vestigios del presente. retrato del Alentejo, región de Portugal, Les Saisons nace de la fascinación de la cineasta por fotografías y correspondencias de dos arqueólogos alemanes, Georg y Vera Leisner, que vinieron en los años 40 a investigar monumentos funerarios prehistóricos y que hoy son considerados pioneros de la historia de la arqueología portuguesa.
Un cine sin jerarquía
En este material científico y a la vez epistolar, la cineasta fusiona otras imágenes, otras historias, sin preocuparse por la jerarquización: la de un pequeño equipo de arqueólogos trabajando, la de un rebaño de cabras filmadas con su justo valor de plano, es decir, con la impresionante sensación de una verdadera alteridad con los animales, de un enfrentamiento real; o las de los habitantes de la región, niños y ancianos, todos ávidos de historias y anécdotas sobre ella.
«Me contaron algo» se escucha a menudo en Les Saisons, una película de deambulación, permeable, dispuesta a soltar la seriedad y la claridad de su fuente erudita para entregarse a otra forma de relato, de testimonio histórico oral, más flexible, más abierto a las inclemencias y a la erosión causada por el paso del tiempo pero también a su regeneración permanente. Así, en su marco estrictamente documental, Les Saisons pronto deja entrar otro aire: pequeñas ficciones inspiradas en cuentos y leyendas compartidos. De una imagen a otra, resplandecientes en su organicidad sensual, colores vivos y reflejos soleados, una joven convertida en cabra coronada de oro aparece, un vagabundo atraviesa un campo de flores… y es una extraña convivencia soñadora y armoniosa, entre pasado y presente, a la que nos invita la película.
Sortear las evidencias de las representaciones
Así, Les Saisons lleva consigo esta hermosa creencia en una gran historia no concebida como una materia muerta y enterrada en verdades oficiales y unívocas, sino como un organismo vivo y colectivamente humano. Un poco como el juego de desvíos y espejos invertidos inscrito en el título Journal de Tâoa, una película co-dirigida con Miguel Gomes (con quien también coescribió Grand Tour), algo del gesto del cineasta Maureen Fazendeiro apunta a sortear las evidencias de las representaciones y su literalidad, a contravenir las expectativas para preferir un camino bucólico, curioso y ondulante, como los cambiantes colores de las estaciones.
Les Saisons de Maureen Fazendeiro (1h23). En cines el 25 de marzo de 2026.

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