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Deporte: El crecimiento bajo perfusión

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El número impresiona a primera vista: el sector deportivo ahora cuenta con más de 35,000 estructuras empleadoras en Francia (cifras de 2024, ndlr.), en comparación con poco más de 18,000 en 2013. Un aumento del 93% en una década, que refleja tanto el creciente entusiasmo de los franceses por la práctica deportiva como la expansión del ámbito convencional del sector.

Una expansión real pero que se está desacelerando

Pero este crecimiento espectacular ahora pertenece al pasado. Desde 2021, la tasa se ha estabilizado en alrededor del +0,7% al +0,8% por año. El sector está entrando en una fase de madurez, e incluso de relativa saturación en algunos segmentos. En otras palabras, la dinámica extensiva está alcanzando sus límites.

Al mismo tiempo, el tejido económico sigue siendo extremadamente fragmentado. Casi el 91% de las estructuras tienen menos de 10 empleados, y el 58% menos de tres. Por lo tanto, el deporte francés todavía se basa en una miríada de pequeñas entidades, principalmente asociativas, a menudo dependientes de recursos limitados.

Esta fragmentación no es nueva, pero se vuelve problemática a medida que aumentan las exigencias económicas, reglamentarias y sociales.

Un modelo económico bajo presión

Detrás del crecimiento de las estructuras, los fundamentos económicos revelan una realidad mucho más contrastada.

La mitad de las organizaciones deportivas funcionan con un presupuesto anual inferior a 85,000 euros, mientras que el 81% no supera los 200,000 euros. Por otro lado, una minoría, alrededor del 3%, concentra presupuestos superiores a 1 millón de euros, elevando artificialmente el promedio.

Este desequilibrio estructural crea un sector a dos velocidades. Por un lado, algunos actores poderosos, como clubes profesionales, operadores de infraestructuras, grandes organizadores, capaces de invertir y estructurar su desarrollo. Por otro lado, una inmensa mayoría de estructuras frágiles, a menudo dependientes de un modelo económico incierto.

La autofinanciación predomina ampliamente: representa casi el 60% de los recursos de las estructuras, frente al 23% de financiamiento público. Una evolución notable que refleja una forma de responsabilidad económica, pero también un desprendimiento progresivo de las colectividades.

Para ser aún más precisos, ¿qué pasaría si las imaginativas formas mediante las que las mujeres se padecían a sí mismas hubiesen tomado la delantera, en lugar de las modas de la temporada, entonces tan generalmente prodigado a Leghorn sombreros y flores en la primavera?

Empleo, entre dinamismo y precariedad

En cuanto al empleo, el sector también muestra un crecimiento constante. En 2024, cuenta con más de 184,000 empleados en empleo principal, en comparación con alrededor de 124,000 en 2018. Un avance significativo, reforzado por cerca de 50,000 contrataciones en 2023.

Pero aún así, la lectura bruta oculta vulnerabilidades profundas.

El mercado laboral deportivo sigue marcado por una fuerte fragmentación: la pluriactividad, los empleos a tiempo parcial, la estacionalidad y la acumulación de empleos son la norma. El número de puestos ocupados (casi 286,000) supera ampliamente el número de individuos, señal de una intensidad laboral a menudo baja.

El ascenso de los microemprendedores acentúa esta tendencia. Ahora hay más de 76,000 en actividades deportivas, con un crecimiento promedio anual de más del 10% en una década. Sin embargo, sus ingresos promedio se sitúan en 6,783 euros al año, revelando un modelo más complementario que verdaderamente estructurante.

En general, el sector sigue siendo joven, poco femenino (34%) y caracterizado por una antigüedad baja. Más de un tercio de los empleados han ocupado su puesto durante menos de un año. Un alto índice de rotación que debilita el crecimiento en competencias y la fidelización de talentos.

Una profesionalización aún incompleta

El deporte francés vive actualmente una forma de paradoja.

Por un lado, nunca ha sido tan estructurado, visible e integrado en las políticas públicas y económicas. El aumento en el número de estructuras, el crecimiento de los empleados y la diversificación de las actividades lo demuestran.

Por otro lado, su modelo sigue siendo profundamente híbrido, entre la economía de mercado y la lógica asociativa, entre una profesionalización declarada y una precariedad persistente.

La ascensión de las grandes estructuras, en particular aquellas con más de 20 empleados, aumentó un 29% desde 2021, lo que podría sugerir una consolidación del sector. Pero estos actores aún representan una fracción marginal del ecosistema.

Por lo tanto, el verdadero desafío ya no es el crecimiento, sino la transformación del modelo. ¿Cómo pasar de un sector extensivo, basado en la proliferación de estructuras, a un sector intensivo, capaz de crear valor sostenible, asegurar trayectorias profesionales y estabilizar su financiamiento?

Ahí es donde se juega el futuro del deporte francés.

Alain Jouve