La fórmula es original y especialmente significativa. Cada encuentro se juega en mixtos, con un tiempo para chicas y un tiempo para chicos. La Liga de las Estrellas quiere volver a los fundamentos del fútbol, donde la mixtura, el respeto a los árbitros y la equidad deportiva están en el corazón del juego, a diferencia de muchos partidos profesionales donde la belleza del espectáculo a menudo termina en insultos, especialmente hacia los árbitros. Un código de conducta firmado por jugadores, entrenadores y padres enmarca el evento en torno al fair play, la humildad, la rigurosidad y la apertura a los demás. Un concurso de lectura, preparado previamente en los clubes, refuerza este enfoque educativo y cultural.
Por iniciativa del general Pierre de Villiers y François Morinière, la Liga de las Estrellas fue lanzada en el Hotel des Invalides, en presencia de los embajadores Mickaël Landreau y Gaëtane Thiney, así como el padrino Laurent Paganelli. «Me gustaría que nuestro fútbol siga siendo un fermento de unidad», resumió Pierre de Villiers.
«Es necesario enseñarle estos valores a los jóvenes. Lo que es hermoso aquí es la total ausencia de disputas, así como un verdadero espíritu de respeto y camaradería.»






