El testimonio del Sr. T., encarcelado en el centro de detención de Bapaume, es todo menos aislado. Numerosas personas detenidas informan sobre su espera, su sufrimiento y su desánimo frente a las dificultades para acceder a la atención dental en la prisión. Esta situación, confirmada por los profesionales de la salud, es aún más alarmante dado que las personas detenidas son particularmente afectadas por problemas de salud dental.
Abordando esta situación, varias agencias regionales de salud (ARS) y unidades de salud en entornos penitenciarios (USMP) confirmaron un acceso a la atención especialmente precario. En un contexto de sobrepoblación, los tiempos de espera se alargan y disminuye el número de consultas dentales disponibles.
El informe de actividad de la USMP de la casa de detención de Périgueux destaca que «un número importante de citas médicas se posponen o cancelan a lo largo del año» pasado. En 2024, el 64% de las citas programadas tuvieron que ser canceladas. Por su parte, la USMP de la casa de detención de Estrasburgo informa de una espera de seis meses para una consulta dental, excluyendo situaciones de urgencia. En cuanto a los nuevos reclusos, la ARS de Martinica menciona una espera de tres a cuatro meses antes de que se realice una primera evaluación dental, a pesar de que cada persona detenida debería recibir un examen médico rápidamente.
La falta de personal médico se debe, según las ARS, a las dificultades para contratar profesionales, debido a «una falta de atractivo específico en el entorno penitenciario» y a la ubicación de algunas prisiones en zonas con escasez de servicios médicos.
En respuesta a esta situación, muchas ARS y USMP recurren a estudiantes de odontología, dentistas privados o temporales para cubrir los puestos vacantes. Se organizan jornadas de prevención sobre higiene bucal.
En ausencia de una atención médica adecuada, los reclusos reciben regularmente analgésicos, algunos de los cuales presentan altos riesgos de adicción. Al no recibir tratamiento desde enero de 2025, el Sr. B., detenido en el centro penitenciario de Moulins-Yzeure, explica que le administran solo «enjuagues bucales y Tramadol», a pesar de su grave estado de salud bucodental.
Ante el dolor y la imposibilidad de recibir tratamiento a tiempo, las autolesiones son comunes. Por ejemplo, el Sr. T. tuvo que «intervenir dos o tres veces para perforar un absceso con una aguja, arrancarse un trozo de diente con un cortaúñas o abrirse la encía».
Esta situación estructural en el acceso a la atención dental en el entorno penitenciario afecta gravemente la salud de las personas detenidas. Se enfrentan a intensos dolores diarios que les dificultan tareas tan básicas como la comunicación o la alimentación. Se observa que las autolesiones son un recurso común como último recurso en medio de la desesperación.
Ante problemas observados desde la creación de la OIP en la década de 1990 y que parecen empeorar, es urgente tomar medidas para garantizar el respeto por la calidad y la continuidad de la atención a las personas detenidas, conforme al código penitenciario.




