El cuerpo
Puntos clave – Actor imparcial sujeto a restricciones: en las últimas dos décadas, Rusia ha buscado establecer relaciones equilibradas con los principales actores de Medio Oriente. Sin embargo, las recientes presiones geopolíticas han limitado su flexibilidad, llevándola a adoptar un enfoque más asimétrico hacia el conflicto israelí-palestino. – Apoyo a la posición palestina: en foros multilaterales, especialmente en las Naciones Unidas, Rusia ha seguido en gran medida los discursos diplomáticos palestinos, al tiempo que ha dado escasa importancia a los ataques perpetrados por Hamas el 7 de octubre de 2023. – Relaciones pragmáticas pero enfriadas con Israel: aunque las relaciones con Israel se han deteriorado, siguen siendo pragmáticas. Las élites rusas tienden a ver este enfriamiento como una ruptura táctica más que estratégica. – Dimensión política interna: limitar la movilización pública en torno al conflicto israelí-palestino, con el objetivo de preservar la estabilidad interna y evitar una polarización visible, mientras se aprovecha el caso de las operaciones militares israelíes en Gaza para reforzar el discurso de Rusia sobre el ataque militar en Ucrania.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, invitó al presidente ruso Vladimir Putin a unirse al «Consejo para la Paz en Gaza». Por un lado, el líder ruso reaccionó positivamente a esta iniciativa y a la invitación en sí, y las autoridades gubernamentales competentes fueron encargadas de realizar una evaluación detallada de las implicaciones políticas y financieras de participar en el mecanismo propuesto. Por otro lado, Putin sugirió que la contribución rusa requerida, de mil millones de dólares, se tomara de los activos soberanos rusos aún congelados en instituciones financieras occidentales. Aprovechando esta oportunidad, el presidente ruso también reafirmó la preocupación de Moscú por el futuro del pueblo palestino y las perspectivas de una solución política global.
La Unión Soviética (URSS), y luego la Federación de Rusia como sucesor legalmente reconocido internacionalmente, han buscado constantemente desempeñar un papel visible en los esfuerzos de resolución del conflicto israelí-palestino. Sin embargo, la intensidad de este compromiso y los fundamentos conceptuales que lo guiaron han evolucionado considerablemente a lo largo de las décadas. Estas variaciones han reflejado cambios más amplios en las prioridades de política exterior de Moscú, en su comprensión de las dinámicas de poder global y en su percepción del papel de Oriente Medio en un sistema internacional en cambio. Diferentes períodos históricos se han caracterizado por hipótesis estratégicas distintas sobre el papel regional de Rusia, sus relaciones con los principales actores locales y los instrumentos diplomáticos considerados apropiados para defender sus intereses.
Este Briefing examina los principales factores que han moldeado la política rusa hacia la guerra de Israel contra Hamas, así como las repercusiones regionales e internacionales de este conflicto. En lugar de ver la posición de Moscú después del 7 de octubre de 2023 como una reacción aislada y estrictamente coyuntural, el análisis la sitúa deliberadamente en una trayectoria más larga de evolución de políticas. Se presta especial atención a las limitaciones estructurales, las prácticas diplomáticas acumuladas y los contextos geopolíticos cambiantes que han influenciado la toma de decisiones rusas.
Para mayor claridad analítica, la evolución de la posición de la Federación de Rusia sobre el conflicto israelí-palestino se divide en tres grandes fases cronológicas. La primera abarca desde principios de la década de 2000 hasta febrero de 2022. La segunda va desde el comienzo de la guerra en Ucrania en febrero de 2022 hasta octubre de 2023. La tercera comienza después del 7 de octubre de 2023, tras el lanzamiento por parte de Israel de la operación militar «Iron Swords» en la Franja de Gaza.
>>> Este Briefing está disponible solo en inglés.







