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Retiro de FINUL Líbano: ¿qué relevancia internacional?

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Una presencia militar extranjera en Líbano, ¿para qué?

En Líbano, la pregunta no es solo cuándo saldrán los Cascos Azules. Sobre todo, es quién podrá seguir estabilizando el sur del país cuando la misión de la ONU llegue a su fin.

La FINUL se retira, pero no deja un vacío

Creada en 1978, la Fuerza Interina de las Naciones Unidas para el Líbano, conocida como FINUL, ha estado operando durante casi medio siglo en el sur del país. Su mandato fue extendido una última vez, con un final programado para el 31 de diciembre de 2026. Por lo tanto, la retirada de los aproximadamente 8,000 soldados actualmente desplegados ocurrirá a más tardar en 2027.

Este calendario no es casual. La misión debía ser renovada por el Consejo de Seguridad de la ONU, pero la amenaza de un veto estadounidense cambió las cosas. En este caso, Washington ahora está presionando hacia una salida ordenada de la presencia de la ONU. La decisión tomada en 2025 marca un punto de inflexión: la FINUL ya no se proyecta hacia un nuevo ciclo, sino hacia su extinción.

Al mismo tiempo, París no quiere abandonar el terreno diplomático y de seguridad. Francia recuerda que ya participa en el mecanismo de supervisión del alto el fuego acordado en noviembre de 2024, que apoya a las fuerzas armadas libanesas y que continúa comprometida con la FINUL. También propuso que la misión de la ONU se despliegue en algunas posiciones que aún están ocupadas en el sur, para reemplazar a las fuerzas israelíes y asegurar la zona.

Por qué París se aferra a Líbano

Líbano ocupa un lugar importante en la política exterior francesa. Los lazos entre los dos países son antiguos y Francia reclama un papel de apoyo a la estabilidad del país. Después de la formación de un nuevo gobierno libanés a principios de 2025, París reafirmó su apoyo a las reformas, a la reconstrucción y a la soberanía de Líbano.

El contexto de seguridad también explica esta movilización. El alto el fuego acordado el 26 de noviembre de 2024 entre Israel y Líbano sigue siendo frágil. Francia elogió en febrero de 2025 la retirada israelí de gran parte del sur de Líbano, pero recordó que todavía quedaban cinco posiciones ocupadas. También ha condenado en varias ocasiones las tensiones y los disparos desde territorio libanés.

En otras palabras, la pregunta no es teórica. Cuando una misión como la FINUL se retira, hay que saber quién custodia el terreno, quién vigila las líneas de alto el fuego y quién evita una rápida reanudación de los combates. Sin un relevo creíble, el riesgo es simple: dejar un vacío donde la estabilidad sigue siendo muy precaria.

Qué cambiaría una «coalición de voluntarios»

La idea de una presencia francesa, o de una fórmula más amplia que involucre a varios países voluntarios, circula como una solución de reemplazo. El principio es conocido en diplomacia: cuando una organización internacional se retira o se debilita, algunos estados toman el relevo bajo un mandato diferente, más específico y político.

En el caso libanés, el objetivo sería doble. Primero, mantener una capacidad de vigilancia y apoyo en el sur del país. Luego, evitar que la salida de la FINUL sea percibida como un abandono de las autoridades libanesas, incluso cuando el estado busca recuperar el monopolio de la seguridad en su territorio.

Este tipo de formato también tiene un límite claro. Depende de la voluntad política de los estados participantes. No necesariamente tiene la misma legitimidad que una misión de la ONU, ni la misma cobertura legal. Es una herramienta más flexible, pero también más frágil. En resumen, puede ser útil, pero no reemplaza automáticamente a una fuerza multinacional plenamente operativa.

Para Líbano, la cuestión es delicada. Las autoridades quieren apoyo externo, pero tampoco quieren dar la impresión de que el país está bajo tutela. Para Francia, el desafío es el mismo: permanecer presente sin dar la sensación de estar sustituyendo al estado libanés. La palabra clave aquí es el equilibrio adecuado.

Entre Washington, Beirut y París, expectativas diferentes

Las posiciones no coinciden. Desde el lado estadounidense, el fin programado de la FINUL refleja una voluntad de redefinir el formato internacional de presencia en Líbano. Desde el lado libanés, la necesidad sigue siendo la de un apoyo concreto en una zona aún expuesta. Desde el lado francés, el objetivo es preservar una influencia útil, en línea con las fuerzas armadas libanesas y con el mecanismo del alto el fuego.

El gobierno francés ha reiterado recientemente que sigue comprometido con la implementación del acuerdo de alto el fuego y con el apoyo al ejército libanés. También enfatiza la perspectiva de conferencias internacionales destinadas a ayudar a las fuerzas armadas y a la reconstrucción, una vez que se cumplan las condiciones necesarias.

Al mismo tiempo, la situación regional sigue siendo inestable. Los ataques, las tensiones en la frontera y los riesgos de escalada continúan pesando en cualquier discusión de seguridad en Líbano. Por eso, el fin de la FINUL no es solo una cuestión de la ONU. Afecta directamente al equilibrio entre la soberanía libanesa, la disuasión regional y la presencia internacional.

Lo que hay que vigilar ahora

El punto crucial será la implementación concreta del calendario de retiro de la FINUL y la forma que tome, o no, un relevo internacional. También será importante seguir de cerca la posición estadounidense en el Consejo de Seguridad, así como las discusiones entre París y Beirut sobre una eventual presencia francesa o multinacional.

A corto plazo, la verdadera prueba será sencilla: ¿se puede mantener la seguridad en el sur del Líbano sin la estructura actual de la ONU? La respuesta dirá mucho sobre el futuro, y no solo para Líbano.