La diplomacia se intensifica en torno al conflicto irano-estadounidense. El ministro de Relaciones Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, viajó el martes a Pekín para encontrarse con su homólogo chino Wang Yi, una visita que resultó en la publicación de una iniciativa conjunta en cinco puntos para poner fin a las hostilidades.
Esta iniciativa incluye la cesación inmediata de los combates, la apertura de corredores humanitarios, el inicio de conversaciones de paz respetando la independencia de Irán y los estados del Golfo, el cese de los ataques a infraestructuras civiles, incluidas las instalaciones nucleares civiles, la restauración de la libre circulación de buques comerciales y, finalmente, la conclusión de un marco de paz global basado en la Carta de las Naciones Unidas.
«Claramente, es una iniciativa equilibrada en cinco puntos en la que ambos estamos de acuerdo y estaríamos encantados de aprobar», declaró Dar a Axios al final de la reunión. Por su parte, Donald Trump, al ser preguntado sobre este movimiento, se limitó a indicar que «las negociaciones con Irán están yendo bien», sin comentar los detalles del plan sino-pakistaní.
Contexto: Pakistán se encuentra en una posición delicada al ser mediador en este conflicto debido a sus vínculos con países clave y las tensiones internas existentes.
Una coalición regional con intereses divergentes se reunió en Islamabad para discutir sobre la desescalada y la posibilidad de negociaciones directas entre Estados Unidos e Irán en suelo paquistaní.
Las limitaciones estructurales del proceso incluyen la falta de confianza entre Irán y EE. UU., la ausencia de Israel en las negociaciones, la ambigüedad estratégica de Washington y la posibilidad de presiones externas que limiten la acción de los actores regionales.
La participación de Pekín como mediador representa un cambio geopolítico significativo y su implicación puede depender de la voluntad de los principales beligerantes de participar.
Trump tiene previsto visitar China en mayo, después de un viaje postergado debido a la guerra. La posición de Pekín hasta ahora ha sido neutral y centrada en el cese al fuego y la seguridad de sus propios petroleros en el estrecho de Ormuz. Su compromiso más directo con Islamabad marca un cambio notable cuyo alcance depende de la disposición de las partes principales a participar.
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