Mientras la guerra en Irán golpea fuertemente a sectores enteros de la economía mundial, el sector de armamento está acumulando miles de pedidos. En los primeros dieciséis días de operaciones contra Irán, la coalición liderada por Estados Unidos ha consumido 26 mil millones de dólares en municiones, según un estudio del Royal United Services Institute (Rusi). Más de 11,200 proyectiles disparados, incluidos 1,200 misiles Patriot, varios cientos de Tomahawk y 300 interceptores Thaad. Cada arsenal vaciado es un pedido potencial para la industria de armamento.
Los primeros en beneficiarse son las tres principales empresas estadounidenses. RTX, Lockheed Martin y Northrop Grumman deberían captar la mayor parte de los 16.5 mil millones de dólares en ventas militares a los Estados del Golfo validadas por el Departamento de Estado desde el inicio del conflicto. Boeing triplicará su producción de sensores para los misiles Patriot Pac-3, en el marco de un contrato de siete años con el Pentágono. En Washington, Donald Trump ha expresado su deseo de aumentar el presupuesto de defensa estadounidense a 1.5 billones de dólares, mientras que Pete Hegseth ha confirmado que se ha presentado una solicitud adicional de aproximadamente 200 mil millones a la Casa Blanca.
El Financial Times también reveló que el corredor del secretario de Defensa Pete Hegseth intentó invertir varios millones de dólares en un fondo de índice de BlackRock dedicado a la industria de defensa, poco antes del inicio del ataque contra Irán. La inversión finalmente no se concretó…
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