Los bombardeos que sacuden Oriente Medio desde el sábado tienen efectos inmediatos en la economía global. El gas y el petróleo, ampliamente producidos en la región, ven cómo sus precios se disparan, con aumentos de hasta un 50% para el Dutch TFF, referente europeo del gas, y barriles de petróleo que rozan los 80$. Estas subidas se explican tanto por los bombardeos a las infraestructuras de hidrocarburos como por el bloqueo de los petroleros en el estrecho de Ormuz, al norte de Irán y vigilado por los Guardianes de la Revolución. Uno de cada cinco barriles de petróleo en el mundo suele pasar por esta estrecha franja de mar entre la península arábiga e Irán. Estos barcos ahora deben hacer desvíos, pero el canal de Suez, que abre las puertas al Mediterráneo, no es una opción mejor. Al mismo tiempo, los líderes huthis de Yemen, armados por Teherán, han advertido que «los primeros ataques se producirían próximamente». Sin embargo, el espacio aéreo también se ve comprometido, con muchos vuelos cancelados, dejando a miles de turistas sin una solución para regresar a casa, mientras que los países vecinos de Irán son blanco de misiles y drones del régimen de Teherán. La industria turística también sufre. En cuanto a las bolsas europeas y asiáticas, registraron una clara caída este lunes. Wall Street tuvo un mejor cierre, pero si los precios del petróleo se mantienen altos, esto debería traducirse en un aumento de los productos de consumo que dependen de ellos, un repunte de la inflación y posiblemente una revisión al alza de las tasas de interés de los bancos centrales. La duración y la intensidad del conflicto determinarán la magnitud del efecto dominó en la economía global.






