Las principales bolsas europeas están en orden disperso el martes, con los inversores mostrando cautela mientras la atención se centra en la situación en Irán y la seguridad del Estrecho de Ormuz, junto con las decisiones esperadas de varios grandes bancos centrales, las primeras desde el inicio del conflicto.
En París, el CAC 40 pierde 0,05% a 7.931,86 puntos, en Londres el FTSE 100 sube 0,11%, mientras que en Francfort el Dax cae 0,25%. El índice EuroStoxx 50 retrocede 0,13%, el FTSEurofirst 300 un 0,11%, y el Stoxx 600 avanza 0,01%, impulsado por los sectores defensivos de «utilities» y salud, mientras que la energía también está positiva.
En Wall Street, los contratos a futuro anticipan un retroceso del 0,39% para el Dow Jones, 0,40% para el Standard & Poor’s 500 y 0,42% para el Nasdaq, tras una sesión en la que los mercados estadounidenses pusieron fin a cuatro sesiones consecutivas de caídas.
En este contexto, se espera la reunión de la Reserva Federal estadounidense (Fed), que comienza el martes una reunión de política monetaria de dos días, mientras el mercado teme un impacto económico de la guerra y un resurgimiento de la inflación con el aumento de los precios del petróleo.
La Reserva Federal de Australia (RBA) decidió elevar su tasa de interés principal en 25 puntos básicos para llevarla a un nivel récord de 10 meses, al 4,10%, citando el aumento de los precios del combustible relacionado con el conflicto en Medio Oriente como un riesgo para la inflación.
La semana también traerá decisiones de la Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra (BoE) y el Banco de Japón (BoJ).
El nerviosismo del mercado se refleja en el índice de volatilidad de Wall Street, que sube cerca del 3%, acercándose al umbral de los 25 puntos, mientras que en el Euro Stoxx 50 se sitúa en alrededor de 27 puntos.
En las empresas europeas, el sector del petróleo y gas está en demanda, aumentando cerca del 1% junto con el precio del Brent que sube a 104 dólares por barril.
En resumen, los mercados financieros europeos se encuentran en alerta ante la incertidumbre provocada por la situación en Irán y las decisiones de los bancos centrales, mientras observan con cautela la evolución de los precios del petróleo y el impacto en la inflación.




