La decisión del Jurado de Apelación de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), emitida la noche del martes al miércoles, sigue causando un gran revuelo más allá del continente africano. Al otorgar en mesa la victoria en la final de la CAN 2025 a Marruecos (3-0), después de declarar a Senegal como no presentado basándose en el artículo 84 del reglamento, el órgano rector del fútbol africano enfrenta una protesta masiva, alimentada por voces autorizadas del mundo del fútbol.
Desde el anuncio oficial, las reacciones han llegado en cascada a través de las redes sociales y los medios internacionales, reflejando una incomprensión casi generalizada ante una decisión considerada tardía y controvertida.
Entre las primeras voces en levantarse se encuentra la de Augustin Senghor, ex presidente de la Federación Senegalesa de Fútbol y miembro del Comité Ejecutivo de la CAF. Para él, el Jurado de Apelación ha cruzado una línea al sustituir al árbitro de la final.
«África y el mundo sabrán reconocer a los verdaderos campeones», afirmó, sosteniendo que Senegal sigue siendo, en la práctica, el legítimo ganador del torneo.
En la misma línea se pronunció Claude Le Roy. El ex seleccionador, figura respetada del fútbol africano, no escatimó en palabras, calificando la situación de «gran farsa». Cuestionó la actual gobernanza de la CAF y denunció una decisión que considera politizada.
Según él, si Marruecos tuvo un desempeño sólido, la final claramente favoreció a Senegal. «Nunca los marroquíes podrán ser considerados campeones de África en estas circunstancias», sentenció, convencido de que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) restablecerá los derechos de los Leones de Teranga.
El impacto de esta decisión trasciende el ámbito meramente deportivo. Para Samir Nasri, ex internacional francés, corre el riesgo de socavar la credibilidad de la CAF de forma duradera. Una opinión ampliamente compartida por muchos observadores, que señalan una gobernanza cuestionada y decisiones percibidas como incoherentes.
En cuanto a los actores principales, la incomprehensión ha dado paso a la ira. En redes sociales, varios jugadores senegaleses han reaccionado con firmeza. El defensor Moussa Niakhaté publicó una foto ondeando el trofeo, acompañada de un mensaje inequívoco: «Venid a buscarlo».
El ex entrenador de los Leones, Alain Giresse, también se ha pronunciado en contra de una decisión que considera desconectada de la realidad del partido. Recuerda que Senegal ya ha sido sancionado financieramente y deportivamente, denunciando un acoso injustificado.
«A nivel psicológico, Senegal fue el que más sufrió en esta final», insistió, calificando la conclusión del Jurado de Apelación como una «aberración sin nombre».
Mientras se espera una posible revisión, una certeza se impone: este asunto deja profundas huellas en el panorama del fútbol africano. Entre la crisis de confianza y la fractura institucional, la CAF se encuentra hoy ante uno de los episodios más sensibles de su historia reciente.



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