Según la neuropsicóloga Karine Sauval, entrevistada por nuestros colegas de la revista Santé Magazine, este fenómeno es perfectamente lógico, independientemente de su trayectoria profesional o su pasado psicológico. «Los conflictos armados, las crisis económicas y los trastornos sociopolíticos crean un entorno inestable e impredecible», reconoce. «Esta ansiedad puede considerarse una respuesta adaptativa a las amenazas percibidas, reflejando nuestro instinto de supervivencia y nuestra necesidad de seguridad.»
¿Cuáles son los síntomas y cómo reaccionar?
Entre los síntomas que deben alertarlo:
– su sueño puede deteriorarse, provocando dificultades para conciliar el sueño o despertares frecuentes, empeorando la irritabilidad y la fatiga; – aparición de síntomas fisiológicos, como palpitaciones, tensiones musculares, dolores de cabeza o trastornos gastrointestinales.
Estas son situaciones que demuestran la conexión entre la salud física y mental. Si la ansiedad se vuelve difícil de manejar, genera un sentimiento de impotencia para realizar sus tareas diarias y afecta la calidad de vida, recibir acompañamiento profesional, a través de un psicólogo por ejemplo, puede ser beneficioso.
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