En medio del verano austral, un lago de sal poco profundo en el sur de Argentina se torna de color rosa claro. El sitio, conocido como Salinas Las Barrancas, se encuentra cerca de la ciudad portuaria de Bahía Blanca. En enero de 2024, un astronauta a bordo de la Estación Espacial Internacional capturó una imagen clara del lago desde órbita. La fotografía, luego publicada por la agencia espacial estadounidense NASA, muestra una cuenca en forma de corazón llena de agua de colores pasteles, bordeada por salinas pálidas. La imagen se difundió ampliamente después de que la NASA la publicara a través de su plataforma Earth Observatory, llamando la atención no solo por su apariencia, sino también por la actividad ambiental e industrial que tiene lugar debajo.
El lago Salinas Las Barrancas se encuentra en una depresión natural por debajo del nivel del mar. Cuando llegan las lluvias estacionales, el agua se acumula en la cuenca plana. Durante los meses secos, gran parte de esa agua se evapora, dejando gruesas capas de sal.
El lago también es conocido localmente como Laguna de Salinas Chicas. Su contorno, visible en la imagen de la NASA desde el espacio, parece casi simétrico. Desde el nivel del suelo, se ve más sobrio, un amplio tramo abierto de agua salobre y minerales blancos crujientes.
La extracción de sal se ha realizado aquí durante décadas. Los trabajadores locales extraen hasta 300,000 toneladas métricas dos veces al año, generalmente entre las temporadas de lluvias de la región. La mayor parte del contenido mineral se repone naturalmente con las lluvias posteriores.
La minería sigue siendo en gran parte manual. Los trabajadores raspan la sal de la superficie utilizando herramientas manuales. Es necesario usar ropa de protección. El resplandor de los cristales blancos bajo la luz solar intensa puede dañar los ojos y la piel. A pesar de la escala de extracción, los expertos estiman que las reservas podrían durar miles de años bajo los patrones actuales.
El tono rosado del lago proviene de la vida microscópica. En condiciones altamente salinas, pocos organismos sobreviven. Una excepción es la algas Dunaliella, que produce pigmentos rojos y amarillos conocidos como carotenoides. Estos pigmentos ayudan a las algas a tolerar la sal extrema y la luz solar.
Los pequeños crustáceos se alimentan de las algas. A su vez, las aves consumen esos crustáceos. Los pigmentos suben en la cadena alimenticia, influyendo en el color de la vida silvestre que visita las salinas.
Entre las especies más visibles se encuentran el flamenco chileno y el cardenal amarillo en peligro de extinción. Los flamencos nacen de color grisáceo. Sus plumas rosadas se desarrollan a través de una dieta rica en carotenoides. Los cardenales amarillos, que son naturalmente rojos, también dependen de estos pigmentos para su apariencia brillante.
La vegetación alrededor del borde del lago es escasa pero resistente a la sal. Sobrevive donde las plantas de agua dulce no pueden. El entorno parece duro, pero sostiene un ecosistema pequeño y adaptado.
Desde la órbita, el lago parece decorativo, casi artificial. En el suelo es un paisaje de trabajo formado por el clima, la sal y la industria. El color cambia con la temporada y la luz. La minería continúa en silencio y las aves regresan cuando las condiciones lo permiten.





