La deuda pública mundial bruta ha aumentado a casi el 94 % del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025 y, en una trayectoria invariable, se espera que alcance el 100 % para el 2029, según la última edición del «Monitor de Finanzas Públicas» del Fondo Monetario Internacional (FMI).
En este informe, publicado en el marco de las reuniones de primavera del FMI y el Grupo del Banco Mundial que se llevan a cabo esta semana en Washington, la institución de Bretton Woods destaca que «la dinámica de la deuda pública mundial no ha mejorado de manera significativa en 2025», señalando que el estallido del conflicto en Medio Oriente ha añadido «una nueva fuente de tensión presupuestaria a un panorama global ya tenso».
Además de estas tensiones coyunturales, el FMI considera que la trayectoria inducida por los actuales parámetros presupuestarios es un tema de gran preocupación.
«El aumento de las tasas de interés y la mayor actividad en los mercados financieros plantean la idea de que el margen de maniobra para hacer frente a esta trayectoria se está reduciendo», explica la institución financiera.
Asimismo, se enfatiza que el desfase presupuestario global, es decir, la diferencia entre los superávits primarios proyectados y los niveles necesarios para estabilizar la relación de endeudamiento, ha prácticamente desaparecido, pasando de más del 1 % del PIB hace una década a casi cero en la actualidad.
Según el FMI, esta evolución representa una deterioración de naturaleza estructural, evidenciando decisiones políticas que han aumentado los gastos permanentes, especialmente en lo social, o han reducido los ingresos, especialmente en algunas de las economías más grandes.
Además, se destaca que incluso en los países donde la dinámica de la deuda ha mejorado, los niveles de endeudamiento público siguen siendo, en muchos casos, superiores a los picos registrados durante la crisis del Covid-19.
A esto se suma un marcado aumento en los pagos de intereses, que han pasado del 2 % al casi 3 % del PIB mundial en cuatro años, debido a la refinanciación de la deuda a tasas más altas.
El Fondo señala también que las perspectivas presupuestarias se han deteriorado desde la edición de abril de 2025 del «Monitor de Finanzas Públicas». A nivel mundial, la deuda actual ronda el 117 % del PIB, lo que indica un mayor riesgo de degradación.
En este contexto, varios factores interconectados pueden ejercer una mayor presión sobre las perspectivas presupuestarias. Según el FMI, «el conflicto en Medio Oriente podría acentuar las tensiones en las finanzas públicas al provocar un aumento en los precios de los alimentos y los combustibles, un endurecimiento de las condiciones financieras, una desaceleración de la actividad y un aumento en los gastos en defensa».
Según las proyecciones de la institución con sede en Washington, una prolongación del conflicto podría resultar en un aumento adicional del 4 % en la deuda mundial en riesgo.



